La historia comienza con Daniel, un fotógrafo que abandona su vida en Nueva York, buscando una respuesta a sus inquietudes. Después de un viaje a Marruecos, se encuentra con un guía bereber, Ahmed, que lo lleva al corazón del Sahara, a la base de una montaña inmensa, la Montaña, que para Ahmed es un lugar sagrado, un portal hacia lo desconocido. El viaje de Daniel no es lineal ni fácil; está plagado de deserciones, peligros y dudas. Él se debate entre la necesidad de documentación y la
y una reflexión más profunda sobre el propósito de la vida. La forma de abordar la narración, que se acerca mucho más a la contemplación que a la acción, es, para mí, una de sus grandes fortalezas. La crítica de Henry Miller sobre el viaje , que «lo que vemos no parece lo que vemos, sino lo que somos», se cumple con creces en esta novela.
“La Montaña” es una lectura recomendable para aquellos que buscan una novela que desafíe sus ideas preconcebidas y que les invite a una reflexión sobre el significado de la existencia. Es una historia sobre el viaje, pero sobre todo, sobre el viaje al interior del ser. Se recomienda, quizás, para leerla en un lugar tranquilo, donde se pueda disfrutar del silencio y de la contemplación. Una lectura que, al final, deja al lector con una sensación de profunda paz interior y una mayor conciencia de la belleza y la complejidad del mundo.

