Este libro, «Sociedad De Condueños Complutenses: Crónica Jurídica De Un Mecenazgo Universitario», de Carmen Chinchilla Marin, publicado por Aranzadi, se sumerge en un episodio poco conocido pero profundamente conmovedor de la historia de la Universidad de Madrid y de la ciudad de Alcalá de Henares. La obra explora la historia de un gesto de altruismo colectivo, impulsado por el espíritu de comunidad y el deseo de preservar un legado cultural. A través de un análisis jurídico riguroso, Chinchilla Marin reconstruye la compleja trama de transacciones, donaciones y expropiaciones que culminaron en la creación de la peculiar «Sociedad de Condueños», un instrumento legal que, hasta nuestros días, permite a la Universidad de Complutense el uso gratuito de los Edificios Cisnerianos.
La investigación se presenta como un faro de luz sobre la necesidad de explorar las raíces de las instituciones académicas, demostrando que a menudo son el resultado de acciones individuales, pero también de la voluntad colectiva de preservar el conocimiento y la cultura. El libro no es simplemente una narración histórica, sino un estudio profundo sobre los principios del mecenazgo, la justicia y la relación entre la universidad y la comunidad, ofreciendo una perspectiva enriquecedora sobre la historia de la educación española.
El libro se basa en una exhaustiva investigación que comienza con el traslado, en 1836, de la Universidad de Alcalá a Madrid, una decisión impulsada por las inestabilidades políticas y sociales de la época. Tras este traslado, la institución, que había sido fundada por Felipe III, sufrió una desamortización que afectó a sus bienes, incluyendo los edificios que la acogían en la manzana de “los Cisneros” en Alcalá. La autora detalla cómo esta desamortización, junto a otros factores económicos y sociales, llevó a la pérdida de control sobre los Edificios por parte de los Cisneros, quienes, aunque habían sido los principales mecenas de la universidad, ya no podían mantenerlos.
El hilo conductor de la historia se inicia con la compra de los Edificios por parte del Conde Quinto Cisneros, quien, consciente de la situación y en un acto de previsión, adquirió la propiedad con el objetivo de protegerla de posibles malas decisiones. Sin embargo, la situación económica y las circunstancias políticas posteriores hicieron que el Conde, en 1845, decidiera vender los Edificios a un grupo de vecinos de Alcalá de Henares, conocidos como los «Condueños». Este grupo, movido por un fuerte sentimiento de devoción hacia la Universidad y por la necesidad de evitar que los Edificios cayeran en manos de un propietario que pudiera disponer de ellos como quiera, formó la «Sociedad de Condueños» con el propósito de mantener la propiedad y garantizar su uso para la universidad.
La obra dedica una atención especial a dos episodios clave que tuvieron lugar en la década de 1940: la expropiación y la donación, nunca consumadas, de los Edificios. La expropiación, propuesta inicialmente por algunos sectores políticos y jurídicos, buscaría desmantelar la «Sociedad de Condueños» y, potencialmente, incorporar los Edificios al patrimonio público. La donación, por su parte, fue una iniciativa encabezada por el profesor José Ortega y Gasset, rector de la Universidad en aquel momento, que intentó, sin éxito, que el gobierno interviniera para regular la situación de la «Sociedad» y, en última instancia, que los Edificios fueran cedidos directamente a la universidad. Estos intentos, aunque frustrados, son cruciales para comprender la complejidad del régimen jurídico que luego se estableció.
La pieza central del libro reside en el análisis del régimen jurídico de la «Sociedad de Condueños», su naturaleza, y la relación que sustenta el uso gratuito de los Edificios de los Condueños por parte de la Universidad. Este régimen se basa en un acuerdo de «uso gratuito a cambio de manutención», un mecanismo legal que permite a la universidad ocupar los Edificios sin pagar alquiler, a cambio de una suma de dinero que se utiliza para cubrir los gastos de mantenimiento y conservación. Este acuerdo, cuidadosamente regulado por la ley, ha sido el garante de la continuidad del uso de los Edificios por parte de la Universidad, manteniendo viva la memoria de este acto de generosidad.
El libro construye una narrativa detallada y meticulosa sobre la creación y el funcionamiento de la “Sociedad de Condueños”, analizando cada etapa de su historia desde el traslado de la Universidad de Alcalá a Madrid hasta la consolidación del régimen jurídico que rige su existencia. Chinchilla Marin no se limita a narrar los hechos, sino que los somete a un análisis jurídico profundo, explorando las implicaciones legales y contractuales de cada transacción, donación y expropiación.
La autora enfatiza la importancia del contexto histórico y social en la formación de la «Sociedad». El traslado a Madrid se llevó a cabo en un período de grandes convulsiones políticas y sociales, lo que contribuyó a la desorganización y la pérdida de control sobre los bienes universitarios. La desamortización, impulsada por el liberalismo, supuso la separación de la Iglesia y el Estado, y tuvo un impacto devastador en las instituciones religiosas, incluyendo la Universidad. La necesidad de proteger los Edificios Cisnerianos de la destrucción y de la apropiación por parte de personas ajenas al espíritu universitario, impulsó a los vecinos de Alcalá de Henares a tomar la iniciativa y formar la «Sociedad».
El estudio de los dos episodios de la década de 1940 – la expropiación y la donación – revela la tensión entre la voluntad de la «Sociedad de Condueños» y las presiones de las autoridades públicas y académicas. La expropiación, con el objetivo de convertir los Edificios en propiedad del Estado, representó una amenaza directa a la existencia de la «Sociedad» y, por ende, al uso de los Edificios por parte de la Universidad. La donación, impulsada por Ortega y Gasset, es una muestra del compromiso de algunos sectores de la universidad con la preservación del legado de los Cisneros, aunque esta iniciativa, carentemente de una base legal sólida, fracasó en su intento de modificar el régimen jurídico existente.
La estructura jurídica de la «Sociedad de Condueños» es un ejemplo de ingenio y de adaptación a las circunstancias. La fórmula del “uso gratuito a cambio de manutención” es una innovación legal que, inicialmente, se basó en principios de «uso de bienes para uso público», pero que, con el tiempo, se ha convertido en una pieza fundamental del sistema jurídico de la Universidad de Madrid. El libro analiza en detalle los elementos que componen este régimen, como la definición de «manutención», la forma de realizar los pagos, y los derechos y obligaciones de la “Sociedad” y la Universidad.
Opinión Crítica de Sociedad De Condueños Complutenses: Crónica Jurídica De Un Mecenazgo Universitario
El libro de Carmen Chinchilla Marin es una obra sobresaliente que no solo ofrece una narración histórica detallada, sino que también aporta una reflexión profunda sobre la naturaleza del mecenazgo, el papel de la comunidad en la educación, y la importancia de la memoria histórica. La autora ha realizado un trabajo de investigación exhaustivo, combinando fuentes primarias y secundarias para reconstruir la compleja historia de la «Sociedad de Condueños». Su escritura es clara, precisa y accesible, lo que facilita la comprensión de los conceptos legales y jurídicos que aborda.
No obstante, el libro no está exento de algunas limitaciones. Aunque la autora presta gran atención a los detalles jurídicos, podría haberse profundizado un poco más en el análisis de las motivaciones políticas y sociales de los actores involucrados. En particular, se podrían haber explorado con mayor detalle las relaciones entre la «Sociedad de Condueños» y los diferentes poderes políticos de la época, incluyendo la Real Academia de la Historia, el gobierno central, y las autoridades locales. Además, aunque la obra describe con precisión la evolución del régimen jurídico de la «Sociedad», podría haberse considerado un análisis más comparativo con otras formas de mecenazgo que existían en Europa en aquella época.
A pesar de estas pequeñas críticas, el libro es una lectura imprescindible para cualquier persona interesada en la historia de la Universidad de Madrid, en la historia del mecenazgo, o en la relación entre la Iglesia y el Estado. Es un testimonio conmovedor de la generosidad de un grupo de vecinos que, movidos por su amor por la educación y su deseo de preservar el legado de los Cisneros, crearon un mecanismo que, hasta nuestros días, sigue garantizando el uso de los Edificios de la Universidad. Se recomienda este libro, no solo como una fuente de información histórica, sino como una lección sobre el poder de la comunidad y el compromiso con el bien común.
En cuanto a recomendaciones, se sugiere leer el libro en conjunto con otras obras sobre la historia de la Universidad de Madrid, como «Historia de la Universidad de Madrid» de Ricardo Menéndez Pidal. Además, sería de interés consultar los documentos originales de la «Sociedad de Condueños», que se conservan en los archivos de la Universidad de Madrid. El libro podría servir como base para un proyecto de investigación más profundo, explorando la evolución del régimen jurídico de la «Sociedad» a lo largo del tiempo, y analizando las implicaciones de este régimen para la Universidad de Madrid en la actualidad.
