El libro se sumerge profundamente en la vida de Jigoro Kano, comenzando con sus primeros años en una familia de samuráis. La narración revela cómo la educación samurái, con su énfasis en la moralidad, el autocontrol y la disciplina, forjó su carácter. Sin embargo, Kano no fue un simple imitador de la tradición. Observando los cambios radicales que se estaban produciendo en Japón, incluyendo la creciente influencia de Occidente y la industrialización, se dio cuenta de la necesidad de una nueva forma de actividad física que no se limitara al combate y que pudiera contribuir al progreso de la nación.
Taira detalla cómo Kano, tras años de estudio y experiencia en diversas artes marciales, incluyendo el Kendō (arte del combate con espada), identificó las deficiencias del sistema tradicional, que se centraba en la derrota del oponente y no en el desarrollo integral del individuo. Su objetivo era crear una disciplina que, al igual que el budismo zen, promoviese la superación personal, la disciplina mental, el respeto y la virtud. Esta visión lo llevó a reestructurar el Kendō, transformándolo en el Judo, un sistema basado en los principios del Musubi (enlace) y el Seiryoku Zen’yō (eficiencia y máximo rendimiento).
El libro explora en detalle el proceso de creación del Judo. Kano no solo eliminó las técnicas consideradas excesivamente violentas o peligrosas, sino que también introdujo elementos educativos y filosóficos, como la importancia de la concentración, el control de la ira y la búsqueda de la armonía. También se hace hincapié en su compromiso con la igualdad entre los estudiantes, despreciando la jerarquía tradicional del Kendō, y promoviendo un ambiente de aprendizaje basado en el respeto mutuo y la colaboración.
Taira ilustra vívidamente la influencia de las ideas occidentales en el pensamiento de Kano. El autor muestra cómo la obra de Eduardo Manierre, un profesor italiano de física, influyó en su enfoque de la eficiencia y el rendimiento. Asimismo, el libro destaca la conexión de Kano con el budismo zen, que le proporcionó una base filosófica para su sistema, y su creencia en la importancia del zazen (meditación sentada) para el desarrollo de la mente.
La obra se centra en la evolución del Judo como un movimiento y su impacto en la sociedad japonesa y, posteriormente, en el mundo. Taira detalla cómo, a principios del siglo XX, Kano comenzó a difundir sus ideas a través de la creación de escuelas de Judo en todo Japón, promoviendo su sistema a estudiantes de todas las clases sociales, incluyendo mujeres, niños y trabajadores industriales. Este acto revolucionario desafió las normas sociales de la época y contribuyó a la democratización del deporte y de la actividad física.
El libro analiza cómo Kano, consciente del potencial del Judo para promover la salud física y mental, lo incorporó en el currículo escolar de muchas instituciones japonesas. Además, Kano utilizó el Judo como una herramienta para fomentar el respeto y la buena conducta entre los jóvenes, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa y pacífica. Taira resalta el papel crucial que jugó Kano en la reconstrucción de Japón después de la Primera Guerra Mundial, promoviendo la sana actividad física y el espíritu de superación.
Taira explora la relación entre Kano y el gobierno japonés. El gobierno, consciente del potencial del Judo para fortalecer a la nación, apoyó activamente el desarrollo del Judo y lo utilizó como un instrumento de propaganda y diplomacia. El Judo se convirtió en un símbolo de la nueva Japón, un país moderno, vigoroso y competitivo. Asimismo, el autor explora las controversias que surgieron en torno a la política de Kano, especialmente en relación con el uso del Judo en el ejército.
El libro también dedica un espacio importante a la influencia del Judo en el deporte internacional. Taira narra la historia de cómo el Judo se convirtió en un deporte olímpico en 1964, durante los Juegos Olímpicos de Tokio, y cómo el Judo, a través de la figura de sus grandes atletas, conquistó el mundo y se convirtió en una de las artes marciales más populares y respetadas del planeta. El libro ilustra la visión de Kano, que no se limitó a crear una disciplina marcial, sino que buscó construir un sistema de educación física completo, que pudiera ser utilizado para el desarrollo integral del ser humano.
Opinión Crítica de Jigoro Kano. La Casa De Las Mil Estrellas
«Jigoro Kano. La Casa De Las Mil Estrellas» es una obra densa y meticulosa que requiere del lector una cierta paciencia, pero que recompensa con una comprensión profunda del genio de Jigoro Kano y del impacto de su trabajo. Taira ha logrado, a través de una investigación exhaustiva y un estilo de escritura claro y accesible, presentar a Kano como un hombre visionario, un innovador y un maestro que transformó el arte del combate y lo convirtió en una herramienta para el desarrollo integral del ser humano. La obra es una celebración del espíritu de superación y de la búsqueda de la excelencia.
Sin embargo, el libro puede resultar un tanto académico en algunos momentos, y la gran cantidad de detalles históricos y biográficos a veces dificulta la comprensión de la esencia del pensamiento de Kano. Sería beneficioso que el autor hubiera incluido más anécdotas y relatos personales que ilustraran mejor la personalidad de Kano y sus interacciones con sus discípulos. No obstante, la obra es una excelente introducción al Judo y al legado de Kano, y es una lectura imprescindible para aquellos que se interesan por la historia de las artes marciales, la educación física y el desarrollo humano.
A pesar de su rigurosidad, “Jigoro Kano. La Casa De Las Mil Estrellas” es, sobre todo, un libro inspirador. El relato de la vida y obra de Kano nos recuerda que la verdadera grandeza no reside en la fuerza física, sino en la fuerza del carácter, la disciplina mental y el compromiso con el bien común. El libro nos invita a reflexionar sobre cómo podemos aplicar los principios del Judo en nuestra propia vida, cultivando la resiliencia, el autocontrol y el respeto por nosotros mismos y por los demás. La obra es un testimonio de la capacidad humana para la innovación, la transformación y el progreso.
