La novela se centra en la vida de dos hermanos, Eduardo y Miguel, descendientes de una familia española que se instala en México durante el siglo XX. Ambos comparten una profunda inquietud espiritual, un deseo de encontrar un significado trascendental en sus vidas, que se manifiesta en su constante búsqueda de una vocación religiosa. Sin embargo, sus caminos se bifurcan de manera radical. Eduardo, impulsado por una ferviente idealización de la teología de la liberación, se adentra en el activismo social y político, trabajando con comunidades indígenas en México y participando, a su pesar, en los turbulentos acontecimientos que culminaron con el fin de la dictadura somocista de Nicaragua. Su compromiso, aunque noble, se ve marcado por el fracaso, la decepción y la pérdida. La novela retrata con crudeza el peso de la responsabilidad social y el choque entre la esperanza y la realidad.
En contraste, Miguel, desilusionado por la incapacidad de Eduardo para encontrar la fe, se dedica al estudio de la arquitectura barroca mexicana. Inicialmente, su interés es puramente académico, pero pronto se transforma en una obsesión que lo consume por completo. Esta fascinación, que comienza como un análisis estético, lo arrastra hacia una búsqueda oscura y perturbadora, con implicaciones satánicas. La novela muestra cómo la desilusión y la falta de propósito pueden llevar a la búsqueda de respuestas en lugares extremos, desviando al protagonista de su vida y, finalmente, destruyéndolo. La progresión de la obsesión de Miguel es uno de los aspectos más inquietantes y memorables de la obra. Celorio presenta esta parte con una maestría que crea una atmósfera opresiva y amenazante, dejando al lector en un estado constante de inquietud.
El relato de Eduardo, como hemos visto, está marcado por su compromiso político. Participa en movimientos sociales y activistas, buscando un cambio real en el mundo a través de la justicia social. Su viaje a Nicaragua, durante la guerra civil, lo sumerge en una realidad brutal y contradictoria, donde el idealismo se ve confrontado con la violencia y la desesperación. Aunque sus acciones contribuyen, en cierta medida, al derrocamiento de la dictadura, su participación también lo deja marcado por la amargura y la duda. Celorio no glorifica su compromiso, sino que lo presenta como una lucha constante, llena de errores y sacrificios. El personaje de Eduardo es, en definitiva, un ejemplo de la complejidad de la vida, de la dificultad de alcanzar la utopía y de las consecuencias imprevistas de las acciones humanas.
Por otro lado, la historia de Miguel es un estudio del deterioro mental, del abismo que puede esconderse detrás de la aparente serenidad. Su obsesión por la arquitectura barroca se convierte en un vehículo para explorar sus propios demonios internos, sus miedos y sus frustraciones. La novela sugiere que su incapacidad para encontrar un propósito en la vida, combinada con su sensibilidad artística, lo hacen vulnerable a influencias oscuras. Celorio explora, a través de la figura de Miguel, los temas de la desilusión, la búsqueda de la identidad y la influencia del arte. La relación entre ambos hermanos, marcada por la diferencia de caminos y la falta de comprensión mutua, es un elemento clave de la novela.
Opinión Crítica de Los Apóstatas: Un Retrato Complejo y Desgarrador
«Los Apóstatas» es una obra maestra de la novela contemporánea, un libro que desafía al lector a cuestionar sus propias convicciones y a enfrentar la verdadera complejidad de la condición humana. Celorio construye una narrativa impresionante, con personajes profundamente desarrollados y un ritmo narrativo que mantiene la atención del lector desde el primer momento. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas que nos dejan con un sabor amargo.
La escritura de Celorio es poderosa y descriptiva. Utiliza un lenguaje preciso y evocador, que nos transporta a los escenarios en los que se desarrolla la historia. También es capaz de crear una atmósfera opresiva y amenazante, que nos hace sentir como si estuviéramos presentes en los momentos más intensos de la narración. Lo más admirable de la obra es su honestidad brutal y su profunda empatía hacia sus personajes, incluso en sus momentos más oscuros.
Recomendaciones: Recomendamos «Los Apóstatas» a todos aquellos lectores que busquen una novela que los haga pensar, que los conmueva y que los deje con una profunda impresión. Aunque la novela es intensa y a veces depresiva, es una obra que vale la pena leer. Es una novela que permanecerá en su mente mucho tiempo después de haber terminado de leerla.

