El lunes al amanecer, un joven desconocido, empapado de sangre de pies a cabeza, se presenta en comisaría. Su estado de shock es tan evidente como su balbuceo: “
, como si la propia existencia estuviera desdibujada. La violencia y la paranoia están a la orden del día, alimentadas por rumores y especulaciones sobre una posible amenaza global. El detective se enfrenta a un caso que, además de su complejidad técnica, tiene un fuerte componente personal. Malart, un hombre marcado por una vida dedicada a la investigación, empieza a perder la fe en la justicia y en la capacidad del hombre para controlar su destino. La tensión entre su deber profesional y su creciente desilusión lo convierte en un personaje complejo y vulnerable.
La trama se va hilando a medida que se investigan las vidas de las víctimas, descubriendo sus aficiones, sus relaciones y sus secretos. Se revela que los internautas, al igual que otros personajes, estaban atrapados en un estado de anhelo: en busca de un anhelo, aquello que les permitiera sentir algo real, algo profundo, como el amor, el amor correspondido . Este anhelo se convierte en una búsqueda desesperada, un intento de llenar un vacío existencial. Los personajes, en su búsqueda, mendigan por una ilusión tan efímera como pueril, un espejismo alimentado por el miedo a la soledad. La novela sugiere que la búsqueda de sentido en la vida moderna, en un mundo cada vez más superficial y vacío, puede llevar a las personas a la desesperación.
El detective Malart, además de lidiar con la complejidad del caso, se enfrenta a la desconfianza del entorno. Lo describe como un “chico dócil, incapaz de matar una mosca”, una etiqueta que lo incomoda y lo hace dudar de su propia capacidad para resolver el misterio. Esta percepción del personaje como un individuo débil, carente de fuerza y determinación, lo convierte en un símbolo de la deshumanización que sevill de la Maza expone. El silencio, por su parte, se convierte en un elemento clave de la historia. La víctima, el joven desconocido, no habla, preservando un silencio que es tan perturbador como revelador. Este silencio esconde un secreto, una verdad que podría desentrañar todo el misterio.
A medida que avanza la investigación, se desentrañan las vidas fragmentadas de los internautas, los personajes principales de la historia. Se revela que la tecnología, en lugar de brindar consuelo y conexión, ha exacerbado su aislamiento y su falta de identidad. En un mundo hiperconectado, los personajes luchan por encontrar un contacto genuino, una conexión humana que les permita sentir que existen. La novela, a través de este escenario, nos obliga a reflexionar sobre los peligros de la dependencia tecnológica y la importancia de mantener un equilibrio entre el mundo virtual y el real.
La construcción del personaje de Milo Malart, el detective, es fundamental para la trama. Su lucha interna, su desconfianza, su incapacidad para aceptar la realidad, lo convierten en un personaje con el que es fácil identificarse. Su desafío no es solo resolver el caso, sino también recuperar su propia identidad, su fe en la justicia. En el caso de Malart, la desconfianza y el cuestionamiento constante del protagonista, se presentan como un elemento clave.
Opinión Crítica de Dócil:
«Dócil» es una novela inquietante y reflexiva que, a pesar de sus momentos de ritmo más lento, logra mantener el interés del lector gracias a su atmósfera opresiva y a sus personajes complejos. Aro Sainz de la Maza ha creado un thriller psicológico que, más allá de la resolución del misterio, nos invita a reflexionar sobre la naturaleza humana, la deshumanización que puede provocar la tecnología y la búsqueda de sentido en un mundo cada vez más fragmentado. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas que permanecen en la mente del lector después de terminarla. La prosa es limpia y precisa, y el ritmo de la narración, aunque no siempre ágil, es adecuado para crear una atmósfera de tensión y suspense.
Sin embargo, es importante señalar que «Dócil» no es una novela de acción. El ritmo puede resultar pausado en algunas partes, y la trama se desarrolla lentamente, dando prioridad a la construcción de los personajes y a la creación de una atmósfera opresiva. No obstante, esta lentitud es necesaria para lograr el efecto deseado y para que el lector se sumerja completamente en el mundo de la novela. «Dócil» es una lectura recomendable para aquellos que disfrutan de los thrillers psicológicos con toques de ciencia ficción, y para aquellos que se interesan por las reflexiones sobre la naturaleza humana.

