El libro se centra en la reconstrucción de la regulación de las penas infamantes dentro de los Códigos Penales Franceses. Cañizares-Navarro argumenta que, hasta la fecha, no existían publicaciones que abordasen de manera sistemática y profunda este aspecto del derecho penal. La obra se basa en un análisis exhaustivo de las fuentes normativas sustantivas y adjetivas del Antiguo Régimen y de la etapa codificadora, incluyendo las intervenciones en sede parlamentaria de los autores materiales de estos Códigos. Pero más allá de la mera recopilación documental, la investigación se adentra en la comprensión de las razones que llevaron a la de estas penas, analizando la doctrina jurídica coetánea y la historiografía existente.
El autor demuestra que la necesidad de regular estas penas infamantes no surgió de una reflexión teórica profunda, sino de una respuesta pragmática a las presiones sociales y a la necesidad de controlar y castigar las conductas consideradas más graves y abyectas. Estas penas, entendidas como aquellas que atontan la dignidad humana de forma más extrema que las penas comunes, buscaban, en primer lugar, imponer el respeto a la ley y, en segundo lugar, reestablecer el orden social, que en ese momento era particularmente vulnerable a la anarquía y al desorden. La reconstrucción se centra especialmente en el Código de 1791, donde la de estas penas refleja la transición del Antiguo Régimen hacia un sistema penal más moderno, aunque aún profundamente marcado por las tradiciones del derecho romano y por la influencia de la «moral del tiempo».
La obra desvela que las penas infamantes no son simplemente una curiosidad histórica, sino que representan una parte integral del sistema penal francés de la época. Se identifican y describen detalladamente diversas categorías de delitos que podían ser castigados con estas penas, incluyendo crímenes de violencia, adulterio, deshonestidad, falsedad y otros actos que consideraba la sociedad de la época como abominables. Se analizan las modificaciones y adaptaciones de estas penas a lo largo del período codificatorio, mostrando cómo la sociedad francesa intentaba equilibrar la necesidad de un sistema penal eficaz con las exigencias de la «certeza jurídica». Además, se detallan las condiciones específicas bajo las cuales se imponían estas penas, incluyendo los requisitos de prueba, las garantías procesales y las posibles apelaciones.
La investigación de Cañizares-Navarro destaca que la justificación de las penas infamantes se basaba en dos pilares: la tradición jurídica y la influencia del «espíritu de la época». En primer lugar, se apela a la legitimidad del derecho romano, que consideraba la infamia como una categoría jurídica fundamental, y a la tradición del derecho feudal, que permitía la imposición de castigos ejemplares por crímenes graves. En segundo lugar, se argumenta que estas penas eran necesarias para contrarrestar el declive de la moral pública y para proteger los valores fundamentales de la sociedad, como la honra, la fidelidad y la rectitud.
La obra también explora la relación entre las penas infamantes y los «efectos jurídicos» producidos por su imposición. A pesar de la evolución del pensamiento jurídico y penal, se observa que estas penas conservaron importantes similitudes con la infamia medieval y de la Antigüedad. Esto sugiere que las ideas sobre la infamia no habían desaparecido por completo, sino que habían persistido en la conciencia colectiva, influyendo en la forma en que se definían y se castigaban los delitos más graves. Esta persistencia de ideas anacrónicas es un elemento clave para comprender la complejidad del sistema penal francés de la época, y destaca la resistencia de las tradiciones culturales a la modernización.
Un aspecto crucial que el autor examina es la «evolución de la finalidad» perseguida por el legislador con la ejecución de las penas infamantes. Inicialmente, la pena infamante se concebía como un castigo ejemplar que servía para intimidar a la sociedad y para disuadir a los infractores. Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XIX y que el pensamiento jurídico se volvía más racional y más centrado en la protección del individuo, la finalidad de la pena infamante comenzó a cambiar. Se empezó a considerar que la pena infamante no era una herramienta de represión, sino una forma de rehabilitación, que debía ayudar al infractor a reintegrarse en la sociedad. Este cambio de paradigma es un reflejo de la evolución del derecho penal, que pasa de una concepción retributiva y represiva a una concepción más orientada a la protección del individuo y al bienestar social.
Opinión Crítica de Penas Infamantes En La Codificacion Penal Francesa, Las
La obra de Cañizares-Navarro es una pieza de investigación valiosa que ofrece una perspectiva novedosa y crítica sobre la historia del derecho penal francés. El autor demuestra con rigor y precisión que las penas infamantes no son un anacronismo, sino que representan una parte integral del sistema penal francés de la época. La investigación es fundamental para comprender la evolución del derecho penal, y ofrece herramientas para analizar críticamente las ideas y los valores que influyeron en la formación de este derecho.
No obstante, es importante reconocer que la obra no está exenta de algunas limitaciones. En primer lugar, el análisis se centra principalmente en el código de 1791 y en las reformas posteriores, dejando relativamente en la sombra la época del Antiguo Régimen, que es fundamental para comprender la génesis de las penas infamantes. En segundo lugar, el autor no aborda de manera exhaustiva los debates filosóficos y procesales que dieron lugar a la de estas penas, aunque sí los menciona en su análisis. Finalmente, la obra podría beneficiarse de una mayor contextualización social y cultural, para comprender mejor las razones que llevaron a la sociedad francesa a adoptar una penalidad tan severa y a menudo desproporcionada.
A pesar de estas limitaciones, la obra de Cañizares-Navarro es un ejemplo de investigación rigurosa y original, que desafía las concepciones convencionales del derecho penal francés. Se recomienda, en primer lugar, su lectura a estudiantes e investigadores del derecho penal, así como a todos aquellos interesados en la historia del derecho y en la evolución de las ideas sobre la justicia y la criminalidad. En segundo lugar, se sugiere que la obra sirva de base para futuras investigaciones sobre este tema, especialmente en lo relativo a la época del Antiguo Régimen, y sobre la relación entre el derecho penal y la sociedad. Se sugiere, por último, que la obra sea utilizada como herramienta para reflexionar sobre los problemas que aún hoy nos enfrentamos en la materia del derecho penal, y que nos ayude a construir un sistema de justicia más humano, justo y eficaz.

