La novela se desarrolla en Londres, en el año 1835, y nos presenta un escenario de intensa vida social y económica. La historia comienza con un incidente aparentemente trivial: una elegante mujer, Miss Hortense, detiene a una empleada del orfanato, la señorita Bessie, para solicitar información sobre un niño que han recogido recientemente a las puertas de la institución. Este niño, Walter Winding, se convierte en el eje central de la trama y la fuente de una serie de equívocos y confusiones que, a su vez, desencadenan una intrincada red de alianzas y rivalidades.
La investigación de Miss Hortense, motivada por una conexión que aún no ha revelado, lleva a desentrañar una red de mentiras, secretos y engaños. La historia se complica aún más cuando se revela que Walter, el niño, está relacionado con un barco naufragado, el «Veinte Mil Leguas de Naufragio», el cual ha sido objeto de numerosas especulaciones y rumores. Este naufragio, y la misteriosa historia que lo rodea, se entrelaza con la vida de personajes marginales, criminales, y especuladores, alimentando una atmósfera de intriga y suspense. La búsqueda de Walter no es solo una búsqueda de un niño perdido, sino también una exploración de la
sutiles sobre la desigualdad, la pobreza y la hipocresía de la sociedad victoriana.
Sin embargo, la novela no está exenta de defectos. Algunos críticos consideran que la trama se vuelve demasiado laberíntica en algunos momentos, y que la resolución del misterio es algo anticlimática. No obstante, estas deficiencias no empañan el valor de la obra, que es un testimonio de la comunicación y la colaboración entre dos de las figuras más importantes de la literatura inglesa. Se recomienda esta novela a los lectores que aprecien las novelas de misterio, aventura y romance con una capa de realismo social y una reflexión profunda sobre la condición humana.
