El libro comienza con una atmósfera de normalidad que choca frontalmente con la brutalidad del descubrimiento. El narrador, que se identifica como un periodista que siguió el caso desde el principio, nos introduce en la rutina de Pioz, un pueblo tranquilo en el corazón de Toledo. El relato se centra en la investigación que inició la Guardia Civil tras el hallazgo de cuatro cuerpos, cuidadosamente colocados en seis bolsas de basura. Estos cuerpos correspondían a la familia Gomes, Marcos, Janaína, David y Carolina. El hedor, descrito con una precisión casi nauseabunda, se convirtió en el símbolo más visible de la barbarie que se había desatado. La pregunta inmediata, y la que persigue al lector durante toda la novela, es:
que nos hace reflexionar sobre la naturaleza del mal, la fragilidad de la vida y la dificultad de alcanzar la justicia.
Recomendación: Este libro es ideal para lectores que disfruten de la literatura noir, el periodismo narrativo y los thrillers psicológicos. Sin embargo, se aconseja tener en cuenta que la obra es muy perturbadora y no es apropiada para personas con sensibilidades excesivas. La novela es una lectura obligatoria para quien quiera entender mejor la complejidad de nuestra sociedad.
