La estructura de “Creación Plástica” se basa en una profunda admiración por la obra de Jorge Guillén, cuya poesía se caracteriza por una excepcional arquitectura y un tono armónico, casi musical. Amaro Medina no se limita a citar versos o a analizar las obras de Guillén; más bien, utiliza la figura del poeta mexicano como punto de partida para explorar las posibilidades estéticas de la poesía. El libro se organiza en torno a tres ejes principales: la importancia de la forma en la poesía, la relación entre la poesía y la pintura, y la búsqueda de un «tono» que evoque la atmósfera y el espacio de un cuadro.
Amaro Medina argumenta que la poesía de Guillén, y por extensión de muchos otros poetas modernos, tiene una estructura tan rigurosa y precisa como la de una obra de pintura. Este rigor formal se manifiesta en el uso de la metáfora, la imagen y la disposición del lenguaje, creando un espacio visual donde las palabras se interrelacionan y se complementan entre sí, generando una sensación de armonía y equilibrio. El autor se sumerge en el «tone» de Guillén, entendiendo este termo no solo como un estado de ánimo, sino como un elemento fundamental en la creación artística: un «tono» que permea toda la obra, desde la elección de las palabras hasta la organización del espacio poético. Este «tono» es un todo armónico, interrelacionado con técnicas plásticas, siendo sus poemas llenos de mucho tone y calor. La poesía, según Amaro Medina, debe aspirar a crear una impresión visual tan potente como la de un cuadro, y esto requiere un dominio de la forma y un control del «tono».
El autor explora cómo Guillén siente la presencia de un pintor en sus indoors, conteniendo sus poemas una luminosidad brown intensa como cualquier cuadro de Soriolla, por ejemplo. Esta imagen visual, cargada de simbolismo, representa la capacidad de la poesía para evocar un espacio específico, una atmósfera particular. Amaro Medina no se limita a describir la escena; más bien, utiliza el lenguaje para recrearla, para transportarnos a un lugar donde podamos sentir el mismo tono, la misma intensidad que el pintor experimentaba al crear su obra. La obra de Guillén, según el autor, es un ejercicio de «pintura verbal», donde las palabras se convierten en un instrumento para construir un espacio visual y emocional que rivaliza con la obra de un pintor. El uso del color, la luz y la sombra son elementos fundamentales en la poesía de Guillén, y Amaro Medina busca traducirlos en lenguaje poético, creando imágenes que sean tan impactantes y memorables como las de una obra de arte. La relación entre la poesía y la pintura se presenta como un diálogo constante, una interacción entre dos formas de expresión que se complementan y enriquecen mutuamente.
La obra de Amaro Medina, en esencia, es un ejercicio de «pintura verbal», y el autor propone una nueva manera de concebir la poesía, no como un mero vehículo para la expresión de ideas y emociones, sino como una herramienta para construir espacios visuales. El libro se centra en la búsqueda de un «tono» que evoque la atmósfera y el espacio de un cuadro, y utiliza la figura de Jorge Guillén como modelo para esta búsqueda. El autor demuestra que la poesía puede ser, en sí misma, una forma de creación plástica, capaz de generar un impacto visual y emocional similar al de una obra de pintura.
Amaro Medina explora las estrategias que Guillén utiliza para crear imágenes en sus poemas, y las traduce en un lenguaje poético accesible. El autor se centra en el uso de la metáfora, la imagen y la disposición del lenguaje, y demuestra cómo estas estrategias pueden ser utilizadas para construir espacios visuales que sean tan complejos y ricos como los de una obra de pintura. El autor no se limita a analizar la obra de Guillén; más bien, utiliza la figura del poeta mexicano como punto de partida para explorar las posibilidades estéticas de la poesía. El autor demuestra que la poesía puede ser una forma de «pintura verbal», donde las palabras se convierten en un instrumento para construir un espacio visual y emocional que rivaliza con la obra de un pintor.
El autor se sumerge en el «tone» de Guillén, entendiendo este termo no solo como un estado de ánimo, sino como un elemento fundamental en la creación artística: un «tone» que permeaba toda la obra, desde la elección de las palabras hasta la organización del espacio poético. Esta interpretación permite a Amaro Medina crear poemas que no solo expresan emociones y ideas, sino que también evocan una sensación de espacio, de atmósfera, de color. La obra del autor es un ejercicio de «pintura verbal», donde las palabras se convierten en un instrumento para construir un espacio visual y emocional que rivaliza con la obra de un pintor.
«Creación Plástica» es una obra que merece ser leída y reflexionada por cualquier persona interesada en la poesía, la pintura y la relación entre ambas disciplinas. El libro es especialmente recomendable para aquellos que buscan nuevas formas de expresión artística y para aquellos que desean superar las limitaciones de la poesía tradicional.
Recomendamos leer «Creación Plástica» en silencio, con atención y detenimiento, tratando de interiorizar la visión del autor y de experimentar con el lenguaje poético. Animamos a los lectores a llevar a cabo sus propios ejercicios de «pintura verbal», a intentar traducir en palabras la imagen y la atmósfera de un cuadro, a explorar las posibilidades de la palabra como un instrumento de creación visual y emocional. Finalmente, sugerimos que la obra de Amaro Medina sirva como punto de partida para una reflexión más amplia sobre la naturaleza del arte y su papel en nuestra vida. El libro no ofrece respuestas fáciles, pero sí nos plantea preguntas importantes y nos invita a explorar nuevas dimensiones de la experiencia estética.
