El libro se estructura en torno a dos apartados principales, cada uno con un propósito bien definido. El primer apartado, de carácter contextualizador y estructurador, inmersiona al lector en el complejo entramado de factores económicos, políticos y éticos que caracterizaron España durante el Tardofranquismo. Ferraz Lorenzo examina la influencia del Plan de Estabilización, las tensiones internas del régimen franquista, y la creciente presión internacional que impulsaron la necesidad de modernizar la educación. Este análisis contextualiza la evolución de los currículums, mostrando cómo las decisiones educativas no fueron concebidas en un vacío, sino que estuvieron profundamente influenciadas por las circunstancias políticas y económicas de la época. El autor desmonta la idea de una voluntad pedagógica pura, mostrando que la reforma educativa del Tardofranquismo fue, en parte, una estrategia para garantizar la estabilidad del régimen y proyectar una imagen de modernidad y progreso.
El segundo apartado, de naturaleza más normativa y curricular, es el núcleo del estudio. Aquí, Ferraz Lorenzo analiza de manera detallada las políticas educativas que se implementaron para formar a las nuevas generaciones de españoles entre finales de los años 60 y bien entrados los años 80. El libro se sumerge en el análisis de los manuales escolares, de los contenidos específicos que se impartían en cada etapa educativa, y de las metodologías de enseñanza predominantes. Se destacan, por ejemplo, el impacto del Nuevo Currículum de 1968, su enfoque en la «cooperación» y el “aprendizaje por descubrimiento”, y la posterior implementación de reformas orientadas a la democratización del proceso de enseñanza-aprendizaje. El autor no solo describe las políticas educativas, sino que también analiza las razones por las que se adoptaron determinados enfoques y por las que otros fueron rechazados. Se examinaron las tensiones entre la tradición y la modernidad, entre la formación de ciudadanos patrióticos y la promoción de una mentalidad crítica. El análisis es crucial para entender por qué la etapa franquista, a pesar de su carácter autoritario, consiguió equipararse curricularmente al resto de los estados europeos en términos de calidad educativa. La obra también ilumina las consecuencias de la rapidez con la que se adoptaron los nuevos contenidos y metodologías, considerando el contexto de la transición y la necesidad de reconstruir un sistema educativo democrático.
La obra de Ferraz Lorenzo se centra en desmontar la idea de que la reforma educativa del Tardofranquismo fue producto de una voluntad pedagógica pura. El autor argumenta que, en realidad, las decisiones sobre los contenidos curriculares y los métodos de enseñanza estuvieron profundamente influenciadas por las presiones políticas, económicas y sociales de la época. Analiza cómo el régimen franquista, buscando consolidar su poder, utilizó la educación como un instrumento de control social y de propagación de la ideología oficial. A través del estudio de los manuales escolares, el autor revela cómo se transmitían valores patrióticos, se exaltaba la figura del general Franco, y se fomentaba la adhesión al régimen. Este análisis es crucial para entender la importancia de la memoria histórica y para reflexionar sobre el papel de la educación en la construcción de identidades y en la transmisión de valores. La obra también pone de manifiesto cómo la educación se convirtió en un campo de batalla entre las fuerzas conservadoras y las fuerzas progresistas.
El estudio se profundiza en la transición democrática, mostrando cómo los nuevos gobiernos, conscientes de la necesidad de democratizar el sistema educativo, intentaron superar las limitaciones impuestas por el régimen franquista. Sin embargo, también se analiza cómo las tensiones entre la necesidad de modernización y la necesidad de preservar la identidad nacional dificultaron la implementación de reformas profundas. Ferraz Lorenzo examina la rapidez con la que se adoptaron los nuevos contenidos curriculares, lo que, según el autor, generó problemas de adaptación y dificultó la consolidación de una educación democrática y plural. El análisis de los manuales escolares durante esta etapa revela cómo se intentó incorporar nuevos contenidos que promovieran la diversidad cultural, la tolerancia y el respeto a los derechos humanos, pero también cómo se mantuvieron elementos conservadores que reflejaban las tensiones de la época. Finalmente, el libro no solo describe las políticas educativas de la transición, sino que también explora las consecuencias de esas políticas, mostrando cómo contribuyeron a la construcción de una sociedad más democrática y plural, pero también cómo generaron debates y controversias que aún hoy en día siguen siendo relevantes.
El libro de Ferraz Lorenzo ofrece un análisis exhaustivo y profundamente contextualizado de la evolución de la educación en España durante un periodo crucial de su historia. Es una obra esencial para comprender los orígenes del sistema educativo actual y para reflexionar sobre los desafíos que enfrenta en la actualidad. La mayor fortaleza del libro reside en su capacidad para desmitificar la historia de la educación en España, mostrando que las decisiones sobre los contenidos curriculares y los métodos de enseñanza estuvieron influenciadas por factores políticos, económicos y sociales. Sin embargo, el autor no se limita a una mera descripción de los hechos, sino que ofrece un análisis crítico y perspicaz de las consecuencias de esas decisiones.
A pesar de su rigor y profundidad, el libro podría beneficiarse de una mayor atención a la diversidad de voces y perspectivas que existían en el ámbito educativo durante el Tardofranquismo y la Transición. Si bien Ferraz Lorenzo hace referencia a las tensiones entre las diferentes corrientes pedagógicas, podría haber explorado con mayor detalle las experiencias de los maestros, los alumnos, y las familias que participaron en el proceso de reforma educativa. Además, sería valioso una mayor atención a las desigualdades territoriales y sociales que afectaron al sistema educativo, y que a menudo fueron ignoradas en las élites educativas y en los círculos políticos. Podría, a fin de cuentas, ser enriquecedor la inclusión de testimonios directos para humanizar la narrativa y ofrecer una comprensión más matizada de los acontecimientos. es una obra imprescindible que invita a la reflexión y al debate.
Recomendaciones: Sería útil un glosario más extenso de los términos y conceptos clave utilizados en el libro, para facilitar la comprensión del lector. Asimismo, se podrían haber añadido mapas o gráficos que visualicen las relaciones entre los diferentes actores y grupos sociales que participaron en el proceso de reforma educativa. el libro de Ferraz Lorenzo es una herramienta valiosa para estudiantes, investigadores, y cualquier persona interesada en la historia de la educación en España. Se puede ver como un llamado a la memoria, al estudio y a la discusión crítica sobre las decisiones del pasado, para construir un futuro educativo más justo y democrático.

