El libro se centra en un arco temporal de casi tres décadas, desde 1892 hasta 1921, coincidiendo con la monarquía de Alfonso XIII. Este periodo se define por la incapacidad de España para resolver sus problemas internos de una manera estable y progresista. El estudio se estructura en torno a dos eventos clave: el asesinato de Antonio Cánovas del Rubio en 1897 y el asesinato de Eduardo Dato en 1921. Ambos asesinatos, cometidos por fuerzas anarquistas, representan momentos cruciales para entender la dinámica política española de la época.
El autor se detiene en el contexto de los primeros años del reinado de Alfonso XIII, marcado por la Guerra de Marruecos. La intervención colonial, iniciada en 1897, no solo generó un conflicto interminable y costoso para España, sino que también exacerbó las tensiones internas. El ejército, en particular en Barcelona, se convirtió en un foco de descontento y radicalización, canalizando la frustración popular hacia el régimen. La figura de los “galeristas”, oficiales del ejército que se oponían al gobierno y que se involucraban en actividades anarquistas, se convirtió en un elemento central de la inestabilidad política. El asesinato de Cánovas, perpetrado por estos “galeristas”, fue el primer síntoma de esta crisis, pero la situación no mejoró significativamente.
El libro describe cómo, casi un cuarto de siglo después, el mismo escenario se repite. La “crisis imperialista” en Marruecos, que consumó la desastrosa Batalla de Annual en 1909, contribuyó a aumentar el descontento general. La figura de Eduardo Dato, primo de Cánovas, como primer ministro conservador, se convirtió en objeto de una intensa oposición. La radicalización de algunos sectores de la sociedad catalana, influenciada por el republicanismo y el anarquismo, se combinó con la inestabilidad política y la creciente desconfianza en el régimen. La serie de atentados y sucesivos intentos de asesinato contra Dato, culminando con su asesinato en marzo de 1921, demuestra la profunda crisis de legitimidad del gobierno de Alfonso XIII.
La obra no solo analiza los hechos concretos, sino también el contexto ideológico y social de la época. Se examina la importancia de la “comedia política” en la que la vida política española se caracterizaba por la teatralidad, la confrontación y la manipulación, y cómo esta “comedia” contribuyó a la desestabilización del régimen. Romero Salvadó argumenta que esta “comedia” se convirtió en una “tragedia personal” para la monarquía, ya que la incapacidad del gobierno para resolver los problemas del país, y para mantener el control de la situación, terminó por destruir el sistema.
La investigación de Romero Salvadó se basa en un análisis exhaustivo de los archivos oficiales y de las fuentes primarias disponibles. Se examinan los informes policiales, los testimonios de testigos, los documentos gubernamentales y las correspondencias de los líderes políticos y militares de la época. Este enfoque riguroso permite al autor ofrecer una visión detallada y precisa de los acontecimientos, y de las motivaciones de los actores involucrados. Además, la obra integra análisis contextuales de la época.
El libro no se limita a describir los hechos, sino que busca comprender las causas subyacentes de la violencia política que caracterizó al final del reinado de Alfonso XIII. Romero Salvadó identifica una serie de factores que contribuyeron a esta crisis, incluyendo la “falsa normalidad” que se mantenía a través de un sistema político basado en la “comedia política”, la “tragedia personal” que sufría la monarquía, la incapacidad de resolver los problemas económicos y sociales del país, y la radicalización de algunos sectores de la sociedad. Además, el autor analiza la influencia de los factores externos, como la Primera Guerra Mundial y el auge del nacionalismo en Europa, que contribuyeron a la desestabilización de España.
La investigación también pone de manifiesto la importancia de los “galeristas” y de su papel en la violencia política. Romero Salvadó argumenta que estos oficiales del ejército, descontentos con el gobierno, se convirtieron en la principal fuerza anarquista en Barcelona, y que su radicalización contribuyó a la desestabilización del país. La obra también destaca la importancia de la “comedia política” como un instrumento de manipulación y control, que se utilizaba para mantener el orden social y político, pero que, al final, dio lugar a la violencia y a la desestabilización.
El libro rechaza cualquier noción de determinismo o excepcionalismo. Romero Salvadó argumenta que España no fue un caso extraordinario dentro del contexto europeo, sino que constituyó un «laboratorio por excelencia» de la agitación que marcó la época. La obra demuestra que la crisis política y social que afectó a España fue una consecuencia de la propia modernización, de la “falsa normalidad” que se mantenía a través de un sistema político basado en la “comedia política”, y de la incapacidad de encontrar un modelo de desarrollo que conciliara los intereses de la élite con las aspiraciones de una población cada vez más consciente de sus derechos y demandas.
Opinión Crítica de Quié Mató a Eduardo Dato?:
Romero Salvadó ha logrado crear un estudio exhaustivo y convincente sobre un período crucial de la historia española. La obra se caracteriza por su rigor metodológico, su análisis detallado y su capacidad para ofrecer una visión original de los acontecimientos. El autor se basa en una investigación rigurosa y en una lectura crítica de las fuentes, lo que le permite ofrecer una visión completa y matizada de los factores que contribuyeron a la violencia política que caracterizó al final del reinado de Alfonso XIII. La obra es un aporte importante para el estudio de la historia de España y ofrece nuevas perspectivas sobre la “tragedia personal” que sufrió la monarquía.
Sin embargo, el libro no está exento de algunas limitaciones. Aunque la investigación de Romero Salvadó es rigurosa, su análisis a veces puede parecer “narrativo” más que analítico. A pesar de su profundo conocimiento del tema, el autor no siempre logra superar la tendencia a la “reconstrucción de la narrativa”, y a veces se centra demasiado en la descripción de los acontecimientos, sin llegar a ofrecer una explicación completamente original de las causas subyacentes de la violencia política. A pesar de ello, la obra es un importante aporte para el estudio de la historia de España y ofrece nuevas perspectivas sobre la “tragedia personal” que sufrió la monarquía. La obra es altamente recomendable para estudiantes de historia, para investigadores y para cualquier persona interesada en la historia de España.
La obra podría beneficiarse de un mayor desarrollo del análisis sociológico y de la psicología de los personajes involucrados. El autor se centra principalmente en los factores políticos y militares, pero no presta suficiente atención a los factores sociales y psicológicos que contribuyeron a la radicalización de algunos sectores de la sociedad. Asimismo, sería interesante explorar en mayor profundidad la relación entre la «comedia política» y la violencia, y examinar cómo esta relación contribuyó a la desestabilización del régimen. «Quié Mató a Eduardo Dato?» es un libro valioso que merece ser leído y estudiado.

