El libro se estructura en dos partes principales. La primera, “La Lengua Suelta”, consiste en una colección de textos escritos por Fermín Gabor durante una década. Estos textos, escritos en un estilo que oscila entre el informe periodístico, la crítica literaria y la sátira irreverente, son fragmentos de notas, observaciones, reseñas y, en algunos casos, narrativas cortas. Gabor documenta la vida de personajes clave del entorno intelectual y político de la época, desde los líderes del partido hasta artistas y escritores que se encontraban en la encrucijada entre la lealtad y la independencia. Sus análisis son filosos y oportunos, a menudo expresando opiniones contundentes sobre la cuestión del «arte proletario», la «desviación» del arte por la propaganda, y el uso de la cultura como instrumento de control. La “lengua suelta” de Gabor no se limita a la crítica política; también incluye retratos e interrogatorios sobre los ritos y supersticiones que caracterizaban al entorno más cerrado, revelando un interés cuestionable por lo maravilloso y lo místico.
La segunda parte del libro, “El Diccionario De La Lengua Suelta”, es una extensión de los textos originales, ahora con un formato más estructurado. Ponte recolecta y organiza los apuntes de Gabor, creando un diccionario que no es simplemente una lista de nombres y fechas, sino una documentación de las vidas de los personajes presentes en “La Lengua Suelta”, tras el misterioso desaparecimiento de su autor. A través de este diccionario, Ponte presenta un retrato detallado de las vidas de los personajes que Gabor hizo conocer al lector, documentando sus aspiraciones, sus fraudes, sus ambiciones y, en algunos casos, su desgracia. Además, el diccionario sirve para mostrar cómo la realidad de los personajes se distancia de los retratos que Gabor los presentaba en sus textos, revelando las complejidades y contradicciones de la situación política y social en la Cuba de los años 90. El libro, en definitiva, se convierte en una suerte de registro arqueológico de la memoria colectiva.
El libro se convierte en una aguda crítica a la utilización del arte como herramienta de propaganda y control ideológico, algo que se experimenta particularmente en el entorno intelectual y cultural que Gabor describe y documenta. El autor expone la tensión entre la búsqueda de la verdad y la necesidad de conformarse con el discurso oficial, revelando la falta de libertad de expresión que caracterizaba el período. Gabor utiliza su lenguaje como un instrumento de resistencia, desafiando al poder y exponiendo sus contradicciones. Su sátira no es meramente humorística; es una forma de denuncia contra la corrupción y el autoritarismo.
Opinión Crítica de La Lengua Suelta; Seguido Del Diccionario De La Lengua Suelta
“La Lengua Suelta” es una obra brillante y provocadora, que merece ser leída y releída. El libro, en su conjunto, es una pieza fundamental para entender la historia de la Cuba revolucionaria, no solo desde el punto de vista de los historiadores oficiales, sino también desde la perspectiva de quienes vivieron la situación de primero mano. La fuerza del libro reside en su estilo, que es a la vez mordaz, irónico y profundamente humano. Gabor, a través de su “lengua suelta”, consigue capturar la esencia de un período convulso y, a menudo, inflexionado con desesperación. La sátira no es meramente un remedio para el placer, sino una herramienta de lucha contra la ignorancia y la opresión.
No obstante, el libro no es perfecto. La narrativa, desarrollada a través de fragmentos y apuntes, puede resultar un poco difícil de seguir al principio, y el lector puede sentir la necesidad de un poco más de contexto histórico para comprender por completo las dinámicas que se despliegan. Sin embargo, esta complejidad es también uno de los aspectos más interesantes de la obra, que invita al lector a interrogarse sobre las consecuencias de la revolución y la naturaleza del poder. En general, considero que “La Lengua Suelta” es una obra clave para cualquier persona que quiera comprender la historia de Cuba y la lucha por la libertad de expresión.
Recomendación: Leer. Subrayar. Reflexionar. Y, sobre todo, leer con el espíritu crítico que Gabor nos ofrece.

