La historia se centra en el regreso del sargento Samuel Sierra al pequeño y aparentemente tranquilo pueblo de San Xulián, situado en el corazón del valle del Sil, en Lugo. Sierra, un hombre marcado por su pasado y atormentado por recuerdos olvidados, ha regresado para reabrir el caso de la muerte de dos ancianos, figuras respetadas y pilares de la comunidad. Las muertes, ocurridas hace años, nunca fueron resueltas y, de alguna manera, se sienten como una sombra que asfixia el presente. La investigación se convierte, entonces, en una búsqueda personal para Sierra, quien se enfrenta a la desconfianza de los vecinos, cuya memoria es selectiva y, quizás, hostil.
La atmósfera del pueblo, descrita con detalle por Macía, es peculiar. San Xulián está envuelto en un misticismo palpable, alimentado por las tradiciones ancestrales y el entorno natural. El valle está rodeado de montañas pobladas de carballos y castiñeiros, árboles emblemáticos de Galicia y portadores de una rica simbología. Se mencionan las “sociedades matriarcales”, estructuras de poder femeninas que persisten en la región, transmitiendo conocimientos y rituales a través de las generaciones. Estos lares, o casas, parecen tener una vida propia, con sus propios secretos y, a menudo, con un ambiente cargado de presagios. El sargento Sierra se encuentra en un lugar donde las líneas entre lo racional y lo sobrenatural se difuminan.
Las investigaciones de Sierra se ven obstaculizadas por los extraños rastros que aparecen en los lugares de los crímenes. No son señales evidentes de violencia, sino anomalías que despiertan el escepticismo, pero que también sugieren una influencia más allá de lo terrenal. Además, una casa abandonada, situada en las afueras del pueblo, cobra vida repentinamente, apareciendo un rostro en una ventana que parece observarlo. Este elemento, cargado de simbolismo, añade una capa de terror psicológico a la trama y contribuye a la sensación de que algo siniestro acecha en las sombras. La investigación se convierte, entonces, en un juego de espejos, donde la realidad se distorsiona y la verdad se vuelve cada vez más esquiva.
La narrativa se construye en torno a la figura de Samuel Sierra, un hombre que, a pesar de su formación como guardia civil, parece estar marcado por una extraña conexión con el pueblo y sus secretos. El regreso de Sierra no es simplemente un acto de profesionalismo; es una necesidad personal, una forma de exorcizar sus propios demonios y de encontrar respuestas a preguntas que lo atormentan desde hace años. Su método de investigación se basa tanto en la lógica y la evidencia, como en su intuición, que a menudo lo lleva a seguir pistas que otros considerarían insignificantes.
El sargento Sierra es un personaje complejo y contradictorio, que lucha contra sus propios prejuicios y limitaciones. A medida que profundiza en la investigación, descubre que el pasado del pueblo está profundamente entrelazado con su propio pasado, con la muerte de su padre, quien también fue guardia civil y que terminó su vida en esas mismas circunstancias. Esta conexión familiar le otorga una perspectiva única, permitiéndole comprender las motivaciones y los secretos de los habitantes del pueblo de una manera que nadie más puede. La novela explora a fondo la idea de la memoria colectiva y cómo ésta puede afectar la percepción de la realidad.
La investigación se intensifica cuando Sierra descubre que los dos ancianos asesinados estaban involucrados en una sociedad secreta dedicada al estudio de los rituales ancestrales y a la protección de un antiguo tesoro. Estos rituales, aparentemente ligados a la protección del valle y a la fertilidad de la tierra, parecen estar relacionados con una fuerza misteriosa que habita en el corazón de la naturaleza. Se revela que estas sociedades matriarcales, que a primera vista pueden parecer oscuras y supersticiosas, juegan un papel crucial en la historia del pueblo, influenciando sus decisiones y su destino. El personaje de Sierra se sumerge en un mundo de sombras y presagios, donde los límites entre lo real y lo mágico se desdibujan.
Opinión Crítica de (I.b.d.) Lobo: Un Thriller con Alma Galega
» (I.b.d.) Lobo» es, sin duda, una de las obras más destacadas de Pilar Macía. El autor ha logrado crear un thriller psicológico con una atmósfera inquietante y con una prosa cuidada y evocadora. La novela destaca por su capacidad para generar suspense y por su atenta descripción del paisaje gallego, que no es meramente un telón de fondo, sino que se convierte en un personaje más, influyendo en la trama y en la psique de los personajes. Macía ha logrado, con maestría, reflejar la identidad y la cultura de Galicia, haciendo que la lectura sea una experiencia profundamente arraigada en la tradición y el folclore.
La estructura narrativa, que alterna entre el presente y el pasado, permite al lector reconstruir la historia y comprender las motivaciones de los personajes. El uso de la perspectiva de Samuel Sierra como narrador principal es eficaz, ya que nos permite acceder a sus pensamientos y a sus emociones, y nos ayuda a empatizar con él. La novela se entrega en un ritmo pausado, pero con una tensión creciente que mantiene al lector enganchado hasta el final. Sin embargo, puede resultar un poco lenta para algunos lectores, que prefieran un thriller más dinámico y con más acción.
La fuerza de la novela reside también en la ambigüedad de algunos elementos. Macía no ofrece respuestas fáciles, sino que deja al lector con preguntas y dudas, lo que contribuye a la sensación de inquietud y de misterio. Además, la novela plantea cuestiones importantes sobre la naturaleza del mal, la relación entre el hombre y la naturaleza, y la influencia de las tradiciones ancestrales en la sociedad. » (I.b.d.) Lobo» es una obra que merece la pena leer, especialmente a aquellos que aprecien la narrativa de suspense con un fuerte componente de misterio y de crítica social. Recomendación: Leerla con calma y dejarse envolver por la atmósfera y el ambiente que Macía crea.

