La obra de Robert Macfarlane se estructura como un periplo extraordinario, un viaje que abarca desde las más profundas raíces del tiempo hasta las posibles consecuencias de un futuro poshumanos. El libro, que se ha ganado elogios por su estilo evocador y su rigurosa investigación, nos transporta a través de una variedad asombrosa de paisajes subterráneos, desde los orígenes del universo hasta las posibles consecuencias de la actividad humana. Macfarlane no se limita a describir estos lugares; los utiliza como puntos de partida para explorar temas complejos como la memoria, el impacto del ser humano en el planeta, y nuestra propia relación con el tiempo y el espacio.
La narrativa se desarrolla a través de diversos viajes que incluyen exploración de las cmaras funerarias de la Edad de Bronce, donde la muerte y el ritual se entrelazan de forma inseparable. El autor se adentra en las catacumbas de París, un laberinto de túneles y cámaras que albergan los restos de millones de parisienses, convirtiéndose en un espejo de la historia de la ciudad. Pero el viaje de Macfarlane no se detiene ahí. También se adentra en la macroinfraestructura para almacenar desechos nucleares en las profundidades de Finlandia, un lugar donde la amenaza de la catástrofe nuclear y la invisibilidad del peligro se combinan para crear un ambiente inquietante.
El libro explora la intrincada red de ríos que desaparecen bajo tierra, revelando cómo la fuerza de la gravedad y el flujo del agua han moldeado y transformado el paisaje a lo largo de la historia. También investiga la relación entre el deshielo de los glaciares de Groenlandia y el aumento del nivel del mar, una amenaza inminente que nos recuerda la fragilidad de nuestro planeta. Pero la exploración de Macfarlane no se limita al mundo visible; también se adentra en la red fúngica por la que se comunican los árboles, un mundo invisible que revela conexiones sorprendentes entre los seres vivos. Además, el autor examina las cuevas bajo el hielo ártico, ecosistemas donde la luz del sol nunca llega y donde la vida se ha adaptado a condiciones extremas.
“Bajotierra” se convierte en un tapiz tejido con hilos de historia, geología, mitología y literatura. Macfarlane no solo describe los lugares que visita, sino que los utiliza como claves para desbloquear significados más profundos. El libro es una invitación a reconectar con la tierra de una manera que trasciende la simple apreciación estética, invitándonos a reconocerla como un archivo vivo de experiencias, tanto nuestras como las de generaciones anteriores. La construcción del libro se basa en la idea de que los espacios subterráneos son «espacios de memoria, » lugares que albergan ecos de acontecimientos pasados y que, por lo tanto, pueden revelar aspectos esenciales de nuestra propia historia.
El autor dedica considerables esfuerzos a la investigación de las prácticas funerarias de la Edad de Bronce. La exploración de las cmaras funerarias, con sus objetos rituales y sus esqueletos, ofrece una ventana a la cosmovisión de estas antiguas culturas, mostrando su fascinación por la muerte y su deseo de asegurar la vida eterna. Macfarlane analiza cómo estas prácticas reflejan una profunda preocupación por el destino final del ser humano, una preocupación que, según él, sigue siendo relevante en la actualidad. El autor enfatiza que estas tumbas no son simplemente lugares de descanso final, sino «espacios de comunicación», donde se intentaba mantener el contacto entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
El libro también profundiza en la conexión entre la infraestructura humana y el paisaje. La exploración de las catacumbas de París, por ejemplo, revela la historia de la ciudad a través de sus entrañas, mostrando cómo la necesidad de enterrar a los muertos ha moldeado la topografía de la ciudad. Macfarlane analiza cómo estas infraestructuras son, en esencia, «memorias colectivas», que contienen la historia de las vidas que se han extinguido. Asimismo, la visita a la macroinfraestructura para almacenar desechos nucleares en Finlandia, un lugar de peligro y secreto, nos confronta con las consecuencias de la actividad humana y con nuestra capacidad para ignorar o minimizar los riesgos.
Opinión Crítica de Bajotierra: Un Viaje Necesario
“Bajotierra” es una obra de una belleza y una profundidad extraordinarias. Robert Macfarlane ha logrado crear un libro que es a la vez informativo y poético, científico y espiritual. La prosa del autor es impresionante, evocando vívidamente los paisajes que describe y sugiriendo una comprensión más profunda de la relación entre el ser humano y el planeta. La lectura de este libro nos obliga a enfrentarnos a preguntas fundamentales sobre nuestra identidad, nuestro lugar en el mundo y nuestra responsabilidad hacia el futuro.
Macfarlane ha realizado un trabajo notable al conectar lo aparentemente inconexo. Su habilidad para integrar la geología, la arqueología, la literatura y la mitología en una narrativa coherente es verdaderamente asombrosa. El libro no solo es una exploración de los espacios subterráneos, sino también una reflexión sobre la historia de la humanidad y su relación con el tiempo. Además, el autor demuestra una aguda conciencia de los problemas ambientales, plasmando la amenaza del cambio climático con una visceralidad que nos obliga a tomar conciencia de nuestra responsabilidad.
La fuerza del libro reside en su capacidad para despertar nuestra imaginación y nuestra empatía. Macfarlane nos invita a pensar en la tierra como algo más que un simple recurso, sino como un ser vivo, con su propia historia, sus propios secretos, y su propia conciencia. Recomendaría “Bajotierra” a cualquier persona interesada en la exploración, la naturaleza, la historia y la filosofía. Es un libro que requiere una lectura atenta, pero que recompensa al lector con una experiencia profundamente satisfactoria y, en última instancia, con una mayor conciencia del mundo que nos rodea.
