El libro de Peio H. Riaño se estructura alrededor de un exhaustivo recorrido por las representaciones artísticas de figuras históricas a menudo asociadas a regímenes opresivos o responsables de graves violaciones a los derechos humanos. Riaño no se limita a un análisis estético de estas obras; su investigación se adentra en el contexto histórico y político que las produjo, desvelando las ideologías y motivaciones detrás de su creación y su posterior aceptación. El autor explora una amplia gama de ejemplos, desde representaciones de Mao Zedong hasta monumentos a Francisco Franco, pasando por esculturas de conquistadores americanos, cada uno de ellos seleccionado por su significado simbólico y su capacidad para perpetuar narrativas problemáticas.
La estructura del libro no es cronológica, sino temática. Riaño agrupa los ejemplos en torno a categorías generales que reflejan la naturaleza de los regímenes y personajes que representan. Así, encontramos un capítulo dedicado a los “dictadores” – Stalin, Pinochet, etc. – otro a los “conquistadores” que simbolizan la expansión imperial y la violencia colonial, y otro más centrado en los “régimes totalitarios” que ejercieron el control absoluto sobre la vida de sus ciudadanos. Cada sección está acompañada de análisis detallados de las obras originales, con fotografías de alta calidad y textos explicativos que contextualizan su producción y su impacto en la sociedad.
Más allá de la simple descripción de las obras, Riaño realiza un análisis sociológico del significado que estas representaciones han adquirido a lo largo del tiempo. Explora cómo el contexto político y social ha influido en la interpretación de estas obras, y cómo estas interpretaciones han evolucionado a medida que las generaciones han cambiado sus puntos de vista. Por ejemplo, analiza la evolución del discurso sobre Cristóbal Colón, desde su exaltación como «descubridor» del continente americano hasta su reconocimiento como un personaje responsable de la conquista y la colonización, que causaron un enorme sufrimiento a los pueblos indígenas.
La obra se convierte en un claro y convincente argumento a favor de la necesidad de «decapitar» los monumentos que representan valores insoportables como el racismo, el machismo y la exclusión. No se trata, según Riaño, de una simple anulación del pasado, sino de una acción deliberada para “limpiar el presente con la verdad histórica” y extirpar los elementos que tergiversan la lectura del pasado. La decapitación, en este contexto, no es una metáfora literal, sino una metáfora de la eliminación de símbolos que perpetúan la opresión y la injusticia.
Riaño argumenta que el arte no debe ser un instrumento de propaganda, sino un espejo que refleje la verdad, aunque esta verdad pueda ser incómoda o dolorosa. Considera que la existencia de monumentos que glorifican a personajes históricos responsables de atrocidades es un obstáculo para la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. Al remover estos símbolos, las ciudades están enviando un mensaje claro: “No toleramos la injusticia, la discriminación o la violencia”.
El libro también aborda el debate sobre la naturaleza de la memoria histórica. Riaño defiende la necesidad de un enfoque más crítico y participativo en la forma en que se interpreta y se reproduce el pasado. Argumenta que la memoria histórica no debe ser dictada por las élites, sino que debe ser construida a través del diálogo y la reflexión colectiva. “Decapitados” invita a los lectores a cuestionar sus propios prejuicios y a considerar diferentes perspectivas sobre el pasado. Además, el libro resalta la importancia de la preservación de la memoria de las víctimas de la opresión y de la discriminación.
Opinión Crítica de Decapitados: Un Texto Polémico y Profundamente Relevante
“Decapitados” es un libro excepcionalmente bien investigado y argumentado. Peio H. Riaño ha realizado un trabajo exhaustivo, combinando una sólida formación en historia del arte con un profundo conocimiento de la historia y la política del siglo XX. Su análisis es riguroso, claro y accesible, y su estilo de escritura es atractivo y provocador. El libro no está exento de provocación, y es probable que genere debate y controversia, lo cual es, en gran medida, su objetivo.
Sin embargo, Riaño no se limita a ser un crítico de las representaciones artísticas. También considera la implicación social y política de estas obras. Reconoce que la decisión de remover o mantener un monumento no es simplemente una cuestión estética, sino que está influenciada por factores políticos y sociales. El libro pone de manifiesto, por ejemplo, la lucha por el reconocimiento de los derechos humanos y el debate sobre la identidad nacional. A pesar de la postura que adopta, Riaño presenta sus argumentos de forma imparcial, permitiendo al lector formarse su propia opinión.
«Decapitados» es un texto polémico y erudito, que nos demuestra por qué la decapitación de estos monumentos no pretende depurar la historia, como algunos sostienen, sino limpiar el presente con la verdad histórica y extirpar los elementos que tergiversan la lectura del pasado. Es un libro esencial para quien quiera comprender las tensiones que existen en torno a la memoria histórica y la construcción de una ciudad más justa e inclusiva. Se recomienda, sin embargo, leerlo con espíritu crítico y estar dispuesto a confrontar las propias ideas preconcebidas.

