“Primera Ola” se presenta como una colección de crónicas, cada una construida alrededor de una voz narrativa distinta, que buscan plasmar con fidelidad la realidad vivida durante el estado de alarma. El libro no intenta ofrecer una visión objetiva y neutral de los acontecimientos. Más bien, busca transmitir la
de la obra, con sus múltiples voces, es un elemento clave de su éxito. Permite acercarse a la experiencia de la crisis desde diferentes ángulos, aumentando el impacto emocional de la lectura.
El autor no se limita a relatar los acontecimientos con un tono neutral y objetivo. A través de las voces literarias, transmite su prosa el sentimiento de angustia y de desesperanza que caracterizaron la experiencia de muchos espanoles. No evade la verdadera dimensión de la crisis, mostrando su impacto en la vida de individuos y familias. El libro está lleno de momentos de verdadera emoción y de reflexión, y es probable que el lector se sienta profundamente conmovedo. El autor pone en evidencia que, como consecuencia de esta experiencia, parece que “tanto en lo personal como en lo colectivo, una cierta sensación de sufrimiento intenso, algo así como la especie de mascarilla perenne, nos acompañará siempre”.
Aunque la obra es, en su mayoría, un relato conmovedor y bien escrito, se podría argumentar que en algunas secciones el tono es ligeramente predicativo. Sin embargo, esta critica no disminuye la importancia de la obra. «Primera Ola» es un documento histórico fundamental, una invaluable contribución a la memoria de España, y una obra que debe ser leída y valorada por todos aquellos que se preocupen por el futuro de la sociedad y por el desarrollo de la naturaleza humana. Se recomienda leérselo con paciencia y reflexión.
