La historia se centra en Felipe, un niño que ama jugar al balompié con sus amigos. Desde el momento en que sonríe al ver un balón, hasta que tira y falla un disparo, Felipe es un ejemplo de compromiso y dedicación. Sin embargo, la realidad es que en el terreno de juego Felipe no se comporta como un pichichi, como muchos niños aspiran a ser. En lugar de buscar el gol con determinación y agresividad, Felipe prefiere animar a sus compañeros, dándoles ánimos y consejos. A pesar de su actitud positiva, la suerte de su equipo a menudo depende de él.
Cuando llega el partido del sábado, el momento que tanto espera, Felipe siente la presión. El pequeño se siente responsable de llevar a su equipo a la victoria. Entiende que, aunque a veces la suerte no está de su lado, su esfuerzo, su espíritu de equipo y su pasión por el juego son fundamentales. Al final del partido, independientemente de si su equipo gana o pierde, Felipe se siente satisfecho porque ha dado lo mejor de sí mismo, y eso, para él, es lo más importante. La historia explora la importancia del esfuerzo individual y del trabajo en equipo, y cómo estos factores pueden influir en el resultado final.
La narrativa se estructura en torno a un sábado por sábado, mostrando la preparación de Felipe para los partidos de balompié. Cada partida es una oportunidad para Felipe para demostrar su pasión y su compromiso. A través de estas sesiones, el libro explora la complejidad de la espera, el esfuerzo y la frustración. Felipe, en su búsqueda de mejorar como jugador y como persona, comprende que no todo está en sus manos.
La historia no se limita a la competición. Monloubou utiliza el balompié como un pretexto para enseñar a los niños valores fundamentales como la persistencia, la responsabilidad y el respeto. Felipe, a pesar de sus intentos por marcar goles, aprende que la verdadera victoria reside en la experiencia del juego, en la compañía de sus amigos y en el disfrute del momento. Al final de cada partida, Felipe se levanta con una sonrisa, sabiendo que ha hecho lo mejor que pudo y que eso es suficiente. El libro enfatiza que la importancia del juego y la felicidad en el proceso son más valiosos que el resultado final.
Nacida en París, pero arraigada en el Jura, Laure Monloubou ha cultivado una sensibilidad artística desde muy joven. Su infancia en el macizo del Jura, donde se aficionó a dibujar todo lo que veía, ha influido profundamente en su estilo. El dibujo es su pasión constante, un medio para traducir el mundo que le rodea en imágenes.
Tras estudiar bachillerato y estudiar en la escuela Emile Cohl, Monloubou ha dedicado su carrera al mundo del libro, trabajando como ilustradora y dibujante. Ahora vive en Lyon con su pareja y rodeada de sus dibujos, un testimonio de su dedicación y pasión por el arte. Su vida es un ejemplo de perseverancia y dedicación, y su obra es un reflejo de su talento y visión.
Espero que este extenso artículo te sea de utilidad!
