El libro se articula en torno a un análisis exhaustivo de la evolución de la regulación de los delitos sexuales en Gran Bretaña, desde sus orígenes hasta las reformas más recientes. Pereira Garmendia comienza con una exploración de las concepciones del consentimiento en la Inglaterra medieval y renacentista, mostrando cómo éstas estaban profundamente arraigadas en ideas morales y religiosas que justificaban la dominación masculina y la sumisión femenina. Estos primeros modelos, influenciados por la Iglesia y la aristocracia, tendían a considerar al consentimiento como un mero acuerdo superficial, sin tener en cuenta la capacidad de decisión de la víctima. La figura del «honor» familiar y el control sobre el cuerpo de la mujer eran centrales. La legislación de la época, a menudo basada en la costumbre y la presión social, raramente ofrecía protección a las víctimas y, en muchos casos, las culpabilizaba por el delito.
El análisis continúa rastreando la influencia del pensamiento liberal y utilitario en el desarrollo del sistema legal británico, mostrando cómo estas corrientes de pensamiento comenzaron a cuestionar la legitimidad del control masculino sobre las mujeres. La del concepto de «libertad individual» – aunque limitado en su aplicación a las mujeres – y la creciente preocupación por los derechos humanos, llevaron a la reforma de la legislación en el siglo XIX. La Ley de Delitos Sexuales de 1885, por ejemplo, aunque aún centrada en la protección de la reputación masculina, representó un avance al reconocer la posibilidad de que el consentimiento fuera negado. Sin embargo, la legislación seguía siendo dominada por la protección del honor y el control social, y la culpabilización de las víctimas era una práctica común.
La obra no se limita a describir la evolución de la legislación británica. También profundiza en los fundamentos iusfilosóficos de los distintos modelos legislativos, analizando las ideas de pensadores clave como John Stuart Mill y Jeremy Bentham, y cómo estas ideas influyeron en el debate sobre la criminalidad sexual. El autor destaca que el consentimiento, como concepto legal, nunca ha sido neutral; siempre ha estado influenciado por la moral, la política y la sociedad. El libro también compara este proceso con el anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía integrada de la Libertad Sex presentada a comienzos del año 2020 por el gobierno (PSOE-UP), ofreciendo una perspectiva crítica sobre las posibles limitaciones de este proyecto desde la lógica del conocimiento de Pereira Garmendia.
El autor concluye que las reformas jurídicas sobre delitos sexuales no son simples “pulidas técnicas”, sino que son la expresión de decisiones de política criminal que reflejan, la realidad existente o el deseo de instaurar un determinado modo de hacer. Esta perspectiva crítica, basada en el conocimiento del método jurídico penal anglosajón, es fundamental para comprender las fortalezas y debilidades de las diferentes legislaciones y para diseñar leyes más justas y eficaces. La obra advierte contra la aplicación ciega de modelos conceptuales y destaca la importancia de una comprensión profunda de la historia, la filosofía y la sociedad en el desarrollo del derecho penal.
El libro presenta una argumentación sólida sobre la naturaleza inherentemente política de la legislación en materia de delitos sexuales. Pereira Garmendia enfatiza que el concepto de “consentimiento”, tal como se entiende y se aplica en el derecho, es un constructo social que ha sido moldeado por factores históricos, culturales y políticos. Este punto central se refuerza al detallar cómo el concepto de libertad, aunque concebido para toda la población, fue de aplicación limitada y desigual para las mujeres. El autor critica la tendencia a tratar las leyes sobre delitos sexuales como meros instrumentos técnicos para «resolver» un problema, cuando, en realidad, son expresiones de decisiones políticas criminales que reflejan la realidad existente, o un deseo de instaurar un determinado modo de hacer. La obra revela que el sistema legal, en cuanto a la criminalidad sexual, no es un reflejo de una moral universal, sino de un valor relativo que se adapta a las distintas épocas.
Más allá del análisis histórico, el libro ofrece un análisis detallado de los argumentos a favor y en contra de diferentes modelos de consentimiento. Se examinan las críticas al «modelo de la negativa», que exige una expresión explícita del rechazo, y se argumenta que este modelo puede ser injusto y difícil de aplicar en situaciones de vulnerabilidad, abuso de poder o presión social. Sin embargo, Pereira Garmendia también destaca las limitaciones de otros enfoques, como el «modelo del control» (en el que el consentimiento es válido solo si la víctima está libre de coerción), que puede ser demasiado restrictivo y desconsiderar las dinámicas de poder que pueden influir en la capacidad de una persona para tomar decisiones. Esta nuanced perspective es crucial para comprender los debates actuales sobre el consentimiento, especialmente en el de las nuevas tecnologías y las formas cambiantes de violencia sexual.
El libro también aborda la cuestión de la culpabilidad en los delitos sexuales. Pereira Garmendia critica la tendencia a responsabilizar únicamente a los perpetradores, argumentando que las víctimas también pueden ser culpabilizadas, ya sea por su apariencia, su comportamiento o su situación social. Esta culpabilización, según el autor, es una práctica dañina que perpetúa la impunidad de los agresores y dificulta la prevención del delito. El autor aboga por un enfoque más holístico, que reconozca la complejidad de los delitos sexuales y que tome en cuenta las causas y las consecuencias del mismo, en lugar de simplemente castigar al perpetrador.
Finalmente, Pereira Garmendia ofrece un aviso a los legisladores y a los responsables de formular políticas criminales. Lejos de proporcionar soluciones fáciles, advierte contra la aplicación ciega de modelos conceptuales y sugiere que deben basar sus decisiones en una comprensión profunda de la historia, la filosofía y la sociedad. El libro es, una llamada a la reflexión y al debate, y un recordatorio de que el derecho penal no es un instrumento neutral para garantizar la justicia, sino una herramienta poderosa que puede ser utilizada para perpetuar la desigualdad o para promover la igualdad. El libro es una advertencia sobre la peligrosidad de la «legislación ociosa», es decir, la creación de leyes sin una comprensión clara de sus implicaciones y consecuencias.
Opinión Crítica de Buscando Un Consenso Sobre El Consentimiento En Los Delitos Sexuales. Un Enfoque Desde La Evolución De La Legislación Britanica Y Un Aviso A Navegantes ( O A Legisladores Ociosos):
El libro de Pereira Garmendia es, en general, una obra de gran valía, especialmente para aquellos que desean comprender la complejidad de la criminalidad sexual y el papel del consentimiento en el sistema legal. La argumentación del autor es rigurosa, bien documentada y, en su mayoría, muy persuasiva. Su conocimiento profundo del método jurídico penal anglosajón le permite ofrecer una perspectiva crítica y matizada que pocos autores han logrado. Sin embargo, el libro no está exento de algunas críticas. A veces, la argumentación puede ser un poco densa y difícil de seguir para aquellos que no están familiarizados con los conceptos de derecho penal y con la historia del pensamiento jurídico. Además, la obra puede aparecer un tanto eurocéntrica, centrándose principalmente en la experiencia británica, aunque esto no disminuye su valor general.
Una crítica importante es que el libro, en su rigor analítico, a veces puede parecer deshumanizante. Aunque es evidente que Pereira Garmendia está tratando de evitar cualquier forma de culpabilización de las víctimas, en ocasiones su análisis puede parecer demasiado frío y abstracto. Es fundamental recordar que, al final del día, estamos hablando de personas reales que han sufrido daños y que necesitan nuestro apoyo y nuestra empatía. Sin embargo, esta crítica no resta valor a la contribución del autor para comprender la historia y la evolución del consentimiento y de las leyes sobre delitos sexuales.
A pesar de estas limitaciones, el libro ofrece una serie de recomendaciones valiosas para los legisladores y para los responsables de formular políticas criminales. En primer lugar, el autor aboga por una mayor inversión en la prevención del delito, en lugar de simplemente enfocarse en la persecución de los agresores. En segundo lugar, sugiere la necesidad de desarrollar leyes más claras y específicas sobre el consentimiento, que tengan en cuenta la diversidad de situaciones y de s sociales. Finalmente, el autor hace hincapié en la importancia de sensibilizar a la sociedad sobre la violencia sexual y de promover una cultura de respeto y de igualdad.
Para reforzar aún más el valor del libro, sería útil que Pereira Garmendia abordara de manera más explícita algunas de las críticas que se han hecho a su obra. Por ejemplo, podría discutir de manera más detallada las implicaciones de sus ideas para las mujeres que han sufrido de violencia sexual, y podría responder a las críticas que se han hecho a su enfoque sobre la culpabilidad. Además, una mayor contextualización de las diferencias culturales en la definición y la comprensión del consentimiento sería beneficiosa, dado el global del libro. «Buscando Un Consenso Sobre El Consentimiento En Los Delitos Sexuales» es una obra indispensable para cualquier persona interesada en comprender la complejidad de la criminalidad sexual y en promover una cultura de respeto y de igualdad.

