La obra se estructura en torno a una reconstrucción detallada de la historia del Rastro, comenzando con el contencioso que originó la jurisdicción. Germán Cano López parte de la investigación de Miguel Molina Campuzano sobre la reconstrucción de la cerca de Madrid de 1637, y de ahí desciende hacia el análisis del barrio del Rastro y sus mataderos. La clave de todo reside en la selección de documentos originales, provenientes de archivos y bibliotecas, que revelan un origen sorprendente para la palabra «Rastro». La disputa entre Jerónimo de la Quintana, rector del Hospital de La Latina, y el Concejo de la Villa de Madrid, a principios del siglo XVII, es el detonante de la historia.
El pleito legal, meticulosamente documentado, descubre que el punto llamado «Rastro» en los planos de los lindes representaba, efectivamente, una jurisdicción que comenzó a gestarse en 1616. Este descubrimiento es crucial, ya que contrasta con la comprensión popular del Rastro como un mercado de segunda mano. El libro profundiza en la documentación de ese pleito, incluyendo un plano de los lindes donde se define precisamente ese punto, ahora central para comprender la génesis del Rastro. La obra no solo relata la disputa legal; también analiza las implicaciones sociales y económicas que surgieron de la creación de esta jurisdicción.
El libro no se detiene en la etapa inicial y, con un enfoque en la documentación del Archivo de Villa, revela la influencia de arquitectos importantes en las reformas y ampliaciones de los mataderos del Cerrillo del Rastro y de la Puerta de Toledo. Figuras como Diego Sillero, Teodoro Ardemans, Manuel Torija y Pedro de Ribera, intervinieron en las obras, adaptando los espacios a las necesidades cambiantes del mercado y de la comunidad. Esta intervención arquitectónica es un elemento clave para entender la evolución física y funcional del Rastro.
Además de la influencia arquitectónica, «El Rastro» explora la emergencia del Rastro como un negocio de artículos usados, lo que demuestra que su historia es mucho más antigua de lo que se suele pensar. El libro se basa en la documentación del Archivo de Villa de Madrid, en particular, en un documento de 16 de noviembre de 1791, que regula la constitución de un nuevo gremio: el de traperos. Esta regulación es fundamental para entender la organización y la regulación de las actividades comerciales en el Rastro.
El libro profundiza en la documentación del Archivo de Villa, en particular, en un documento de 7 noviembre de 1811, en donde el vecino del Rastro Juan Antonio García tratante de quincalla cuenta con autorización para vender en la Ribera de curtidores la totalidad de los días del año aunque sean feriados y otra particular para los días de fiestas; este vecino será una de las primeras personas a las que el Ayuntamiento autorice a instalar un puesto en días festivos. Esta autorización, representa un hito importante en la historia del mercado ambulante del Rastro, sentando un precedente para el desarrollo del comercio en días festivos.
«El Rastro» no solo narra la historia de un mercado, sino que también de una ciudad en constante transformación. Germán Cano López reconstruye con rigor histórico el desarrollo del Rastro, desde sus orígenes como una jurisdicción surgida de un litigio, hasta su consolidación como uno de los centros comerciales más importantes de Madrid. El libro es un excelente ejemplo de cómo la investigación documental puede aportar una nueva perspectiva a la historia de un lugar.
El libro se enfoca en el momento en que el Rastro deja de ser una simple jurisdicción y se convierte en un centro comercial de artículos de segunda mano. La documentación del Archivo de Villa, especialmente los registros de 1791 y 1811, revela que la regulación de la actividad comercial en el Rastro fue un proceso gradual, marcado por las negociaciones entre el Ayuntamiento, los comerciantes y la población local. La autorización a Juan Antonio García para vender en días festivos, es una prueba palpable de esta evolución.
El análisis de la influencia de los arquitectos en el desarrollo de los mataderos es otro punto clave de la obra. La intervención de figuras como Diego Sillero, Teodoro Ardemans, Manuel Torija y Pedro de Ribera, demuestra cómo las necesidades prácticas y las presiones económicas influyeron en la configuración física del Rastro. El libro no solo describe las reformas y ampliaciones de los mataderos, sino que también analiza su impacto en el funcionamiento del mercado. La documentación del Archivo de Villa revela que el Rastro no fue simplemente un espacio de comercio, sino también un lugar de encuentro social y cultural.
La obra revela, además, que el Rastro tuvo una larga tradición como centro de comercio de artículos de segunda mano. La documentación del Archivo de Villa demuestra que esta actividad comercial estuvo presente en el barrio del Rastro desde el siglo XVII, y que fue regulada y promovida por el Ayuntamiento. La autorización a Juan Antonio García para vender en días festivos, es un testimonio de esta larga tradición. El libro nos muestra que el Rastro es mucho más que un simple mercado; es un lugar con una historia rica y compleja.
Opinión Crítica de El Rastro
«El Rastro» es, en esencia, una obra de investigación meticulosa y rigurosa, que logra trascender la mera narración de hechos históricos. Germán Cano López ha realizado un trabajo de documentación exhaustivo, que revela un pasado del Rastro que era, hasta entonces, en gran medida desconocido. La obra es un testimonio de la importancia de la investigación histórica para comprender mejor la identidad y el patrimonio de un lugar. La clave del éxito de la obra reside en la forma en que el autor combina la documentación histórica con una narrativa clara y accesible.
La obra no solo ofrece un relato detallado de la historia del Rastro, sino que también plantea preguntas interesantes sobre la relación entre el poder, el comercio y la sociedad. El autor analiza las relaciones entre la Iglesia, el Ayuntamiento y los comerciantes, y explora las tensiones y los acuerdos que moldearon el Rastro. «El Rastro» es, en definitiva, una obra que invita a la reflexión y a la discusión. Además, la obra es muy bien estructurada y fácil de leer, lo que la hace accesible a un público amplio.
No obstante, podría haber sido aún más completa si hubiera incluido un análisis más profundo de la relación entre el Rastro y otros barrios de Madrid. La obra se centra principalmente en la historia del Rastro en sí, pero no explora en detalle cómo se relacionaba con otros mercados y centros de comercio de la ciudad. También, se podría haber incluido un mapa más detallado de la zona, que ilustre la evolución física del Rastro a lo largo del tiempo. Sin embargo, estas pequeñas críticas no disminuyen en absoluto el valor de la obra.
Recomendaciones: «El Rastro» es una lectura obligada para cualquiera que se interese por la historia de Madrid, el comercio, la sociedad y el patrimonio cultural. Es una obra que proporciona una nueva perspectiva sobre un lugar que es tan emblemático como el Rastro. Se recomienda especialmente a estudiantes de historia, geografía, sociología y economía, así como a todos aquellos que deseen conocer la historia de Madrid.

