La historia de Helen Macdonald se desarrolla como una especie de duelo, tras la muerte de su marido, a quien el suicidio también sufrió. En la búsqueda de consuelo y un nuevo sentido de propósito, Macdonald decide embarcarse en una serie de observaciones ornitológicas. Su objetivo es el estudio de las aves vespertinas, aquellas que regresan a sus nidos al atardecer, y utiliza este ejercicio como herramienta para entender la pérdida y conectar con el mundo natural. Su viaje se desencadena en un rascacielos de Nueva York, donde, como parte de una experiencia que intenta replicar el comportamiento de las aves, observa los patrones de vuelo de las palomas y aprende sobre el complejo mundo de la observación científica.
El libro se estructura como una serie de reflexiones, notas de campo, y artículos teóricos que exploran la naturaleza y su relación con la humanidad. Macdonald se sumerge en la obra de figuras como John James Audubon, el pionero de la ilustración ornitológica, y discute la importancia de la observación directa y del conocimiento práctico para comprender el mundo natural. A través de estos análisis, la autora considera la
para aquellos que disfrutan de la literatura reflexiva y que están dispuestos a sumergirse en un mundo de belleza, dolor y esperanza.

