La trilogía “Si Tan Solo Fuera Sexo” de Myriam Ojeda ha irrumpido en el panorama literario contemporáneo como una exploración visceral y sin concesiones de los vínculos amorosos obsesivos. Publicada por Group Edition World, esta obra se ha ganado una considerable atención por su estilo directo, sus personajes complejos y la forma en la que aborda temas como la adicción al amor, la desesperación y la dificultad de romper con un fantasma. Ojeda nos sumerge en un mundo donde la pasión desborda la razón, donde la intensidad emocional puede llegar a ser destructiva y donde la búsqueda de un final feliz se transforma en un viaje angustioso y, a menudo, desesperado. La trilogía, que comprende “Si Tan Solo Fuera Sexo”, “Si Tan Solo Fue”, y “Si Tan Solo Si”, se construye alrededor de una protagonista que se encuentra atrapada en un ciclo de amor y obsesión, cuestionando la naturaleza de los deseos y la capacidad humana de escapar de la propia obsesión.
El éxito de «Si Tan Solo Fuera Sexo» reside en su capacidad para conectar con el lector a través de una narrativa que, aunque a veces intensa y perturbadora, es profundamente humana. La autora no juzga a su protagonista, sino que la presenta tal y como es, vulnerable, desesperada y, en última instancia, creíble. La obra ofrece un espejo distorsionado pero fascinante de nuestras propias ansiedades y deseos, haciéndonos reflexionar sobre las razones que nos impulsan a buscar a veces conexiones intensas, pero quizás, en última instancia, inconclusas.
La “Trilogía Si Tan Solo…” se centra en la vida de Lucía, una joven escritora que se encuentra inexplicablemente atraída por Klaus Grass, un hombre enigmático, carismático y de un magnetismo casi sobrenatural. Klaus es un personaje que irrumpe en su vida como un torbellino, un exito que, sin embargo, se revela ser una trampa. Inicialmente, Lucía vive un torbellino de emociones intensas, un enamoramiento que la consume por completo, dándole prioridad a las exigencias de su amor, relegando su vida profesional y social a un segundo plano. Pero con el tiempo, se da cuenta de que su obsesión ha tomado un camino peligroso, transformándose en un vicio que la controla y la hace perder el control de su propia vida.
El primer libro, “Si Tan Solo Fuera Sexo”, introduce este primer encuentro, delineando la dinámica de una relación marcada por la tentación y la necesidad. Lucía se ve arrastrada a un mundo de noches intensas, secretos y compromisos que, aunque placerosos al principio, la conducen a una consecuencia devastadora: la pérdida de su trabajo y el distanciamiento de sus seres queridos. La novela explora cómo la pasión descontrolada puede nublar el juicio y deshacer los proyectos de una vida. El libro es una invitación a cuestionar si el deseo, por sí solo, es suficiente base para una relación duradera.
El segundo libro, «Si Tan Solo Fue», profundiza en las consecuencias de esta obsesión. Lucía, ya sumida en una espiral de autodestrucción, se enfrenta a las consecuencias de sus actos y a la dificultad de salir de este encierro emocional. Su relación con Klaus se vuelve más tenebrosa y la protagonista se queda atrapada en un ciclo de autoengaño y de oportunidades perdidas. El libro explora la dificultad de aceptar el fracaso y la necesidad de asumir responsabilidades.
Finalmente, «Si Tan Solo Si» cierra la trilogía con un enfoque más introspectivo. Lucía, después de haber perdido casi todo lo que tenía, se despide de Klaus, después de una última noche tormentosa. El libro no ofrece un final feliz convencional, sino que se centra en la aceptación de la pérdida y en el proceso de sanación. A través de este cierre, la autora nos deja con una pregunta fundamental: ¿es posible salir de un amordas tan profundo? La novela culmina con un mensaje de esperanza y resiliencia, sugiriendo que, aunque las heridas pueden ser profundas, siempre existe la posibilidad de reconstruir la propia vida.
La core del éxito de la trilogía reside en la forma en la que Myriam Ojeda explora la psicología del enamoramiento y la adicción emocional. La narrativa no se limita a contar una historia de amor; más bien, es un estudio sobre la desesperación, la obsesión, y la dificultad de encontrar la salida de una relación que ya ha perdido su brillo. La autora utiliza una prosa directa y concreta, sin adornos innecesarios, para transportar al lector a la mente de Lucía y hacerle experimentar su angustia y confusión.
La trilogía también destaca por su realismo psicológico. Los personajes de Myriam Ojeda no son héroes ni villanos; son seres humanos imperfectos, con vulnerabilidades y defectos. Lucía, en particular, es un personaje complejo y en consonancia con los errores y incertidumbres que caracterizan al ser humano. Su desesperación es comprensible, su obsesión, relatable, y su intento de redención, inspirador.
Cada libro de la trilogía presenta una enfoque diferente sobre la misma obsesión. El primer libro se centra en la conquista inicial y en la sensación de euforia que produce el amor. El segundo explora las consecuencias negativas de esta adicción, mientras que el tercero se centra en la aceptación de la pérdida y en el proceso de sanación. La estructura cuántica de la trilogía aumenta su impacto y refuerza la idea de que el amor, cuando se convierte en obsesión, puede ser una fuerza destructiva.
Además, la trilogía plantea cuestiones importantes sobre el poder del deseo y la manipulación. Klaus, como personaje, es un símbolo de tentación y de la facilidad con la que puede usar el deseo para controlar a otros. Su carisma y excentricidad hacen que sea difícil para Lucía resistirse a su encanto, y su comportamiento, a veces, es ambiguo y duro de interpretar. La novela nos obliga a reflexionar sobre la necesidad de establecer límites claros en las relaciones amorosas, y sobre la importancia de escuchar nuestra intuición.
Opinión Crítica de Si Tan Solo Fuera Sexo Trilogia
“Si Tan Solo Fuera Sexo” es una obra que, sin duda, desafía al lector. Su temática, intensa y a veces perturbadora, no es para hálitos sensibles, pero su verdadera fuerza reside en su autenticidad y en su capacidad para conectar con las más profundas ansiedades de nuestro ser. Myriam Ojeda no ofrece soluciones fáciles ni finales felices; más bien, nos sumerge en un mundo de desesperación y autoengaño, obligándonos a reflexionar sobre la naturaleza del amor y sobre las consecuencias de dejar que el deseo nos controle.
La autora maneja con maestría la atmósfera opresiva que rodea la historia. A través de descripciones detalladas y diálogos realistas, crea un ambiente de tensión y angustia que se cargaría al lector. La forma en la que Myriam Ojeda explora los pensamientos y emociones de Lucía es particularmente brillante. Nos sumerge en su mente, mostrándonos su confusión, su desesperación y su incapacidad para escapar de su propia obsesión.
Sin embargo, la trilogía no está exenta de críticas. Algunos lectores han encontrado la narrativa repetitiva en ciertos momentos, y la desgracia de la protagonista, aunque comprendible, puede resultar en ocasiones agotadora. Además, el carácter ambiguo de Klaus Grass, si bien crea un personaje complejo, puede generar cierta incertidumbre y dificultad para entender sus motivaciones. A pesar de estas críticas, «Si Tan Solo Fuera Sexo» es una obra valiosa, que ofrece una exploración profunda y sin concesiones del amor obsesivo, y que debe ser leída por quienes buscan una historia que les haga reflexionar sobre su propia vida y sobre las complejidades del amor.
Recomendación: Una lectura intensa, que invita a la reflexión, especialmente para aquellos que han experimentado o conocen la intensidad de una obsesión.

