La novela se centra en la vida de Rami Elhanan, un hombre israelí que vive en un kibutz cerca de la barrera de separación. Rami, un hombre de mediana edad, lleva una vida aparentemente normal, dedicada a su trabajo y a sus familiares. Sin embargo, su mundo se ve sacudido cuando su hija, Hila, es asesinada por un terrorista suicida. La pérdida de Hila lo arrastra a un torbellino de dolor, culpa y preguntas sin respuesta. En su búsqueda de justicia y de consuelo, Rami se topa con Bassam Aramin, un hombre palestino que vive al otro lado de la barrera.
La vida de Bassam es igualmente marcada por la tragedia. Su hija, Saeda, es asesinada a tiros por un miembro de la policía fronteriza mientras cruzaba cerca de su escuela. La brutalidad del asesinato, así como la falta de transparencia y la ambigüedad de las circunstancias, desencadenan un proceso de duelo y frustración. A pesar de la profunda animadversión y el miedo que hay entre ambos, los hombres se encuentran y, a través de un lento y difícil proceso de comunicación, comienzan a compartir sus experiencias y a confrontar la realidad devastadora que les ha tocado vivir.
La novela explora con detalle la fricción constante entre las dos comunidades. Rami, con su matrícula de color amarillo (que simboliza su identidad israelí y su pertenencia al kibutz), tiende a ver a Bassam como un amenaza, un reflejo de la negatividad y la violencia que considera una constante en la vida de su país. Por otro lado, Bassam, cuyo color de matrícula es verde (tradicionalmente asociado a la palesti¬na), se siente víctima de un sistema opresivo y de una actitud de desconfianza por parte de las autoridades israelíes. El contraste entre sus identidades, sus experiencias y sus perspectivas iniciales crea una tensión palpable que impregna toda la narrativa.
La relación entre Rami y Bassam se desarrolla gradualmente, basada en un respeto mutuo que florece a partir del dolor compartido. Se convierten en amigos, un vínculo inusual pero esencial para ambos hombres, brindándoles una vía de escape del aislamiento y del trauma. A través de sus conversaciones, comparten recuerdos, analizan las circunstancias de sus tragedias y, lo que es más importante, se ayudan a comprender la complejidad del conflicto y las raíces del odio. La novela ofrece una visión realista y sin concesiones de la situación en la zona fronteriza, donde las vidas de las personas se ven afectadas de manera brutal por la violencia y la política.
La novela se construye como un relato no lineal, entrelazando los recuerdos, las reflexiones y los diálogos de Rami y Bassam. Estos fragmentos, que se revelan poco a poco, nos permiten ir conociendo la historia de cada uno y de la relación que se va formando entre ellos. La narrativa se centra en el proceso de “despellejamiento” de la verdad, revelando la ambigüedad y la falta de respuestas fáciles que caracterizan el conflicto.
La elección de utilizar la figura del “polígono” (Apeirogono) como elemento central de la trama es fundamental. Este polígono, que se repite infinitamente, representa la multiplicidad de perspectivas y la dificultad de llegar a una verdad única. De la misma forma, la historia de Rami y Bassam nos muestra que la comprensión se logra a través del diálogo, la empatía y la disposición a mirar al otro a los ojos, sin prejuicios ni suposiciones. La novela enfatiza el hecho de que el conflicto no solo afecta a las víctimas, sino también a las familias, a las comunidades y a la sociedad en su conjunto.
El proceso de investigación de la verdad sobre la muerte de Hila y Saeda es, en sí mismo, un elemento central de la novela. Rami y Bassam se involucran en una tarea de “despertar de la conciencia”, buscando desenmascarar las mentiras y las ambigüedades que rodean los eventos. La novela plantea preguntas cruciales sobre la responsabilidad, la justicia y el papel de las instituciones en el contexto de un conflicto armado. Se examinan las acciones de la policía israelí y palestina, y se examinan las implicaciones de la propaganda y el control de la información.
La novela explora con detalle el papel de la memoria. El recuerdo de Hila y Saeda no solo es una fuente de dolor para Rami y Bassam, sino también un motor para su búsqueda de justicia. A medida que se acercan a la verdad, los hombres luchan contra sus propios demonios internos y contra el miedo a enfrentar las consecuencias de sus acciones. La pérdida de sus hijas los obliga a cuestionar sus creencias y a redefinir su comprensión del mundo.
«Apeirogono» es una novela poderosa y conmovedora que, a pesar de su temática oscura y trágica, ofrece un mensaje de esperanza. McCann logra crear una historia que es al mismo tiempo desgarradora y inspiradora, mostrando la capacidad del espíritu humano para superar el dolor y construir puentes de entendimiento. La novela no es una obra fácil de leer, ya que nos confronta con la crudeza de la realidad y nos obliga a enfrentar nuestras propias prejuicios y suposiciones.
La fuerza de la novela reside en su estructura narrativa innovadora y en la profundidad de los personajes. Rami y Bassam son personajes complejos y realistas, que no son ni héroes ni villanos, sino personas comunes que han sido víctimas de circunstancias extraordinarias. McCann logra crear una conexión emocional entre el lector y estos personajes, que nos hace sentir su dolor, su frustración y su desesperación. La novela también es un elogio al periodismo de investigación y a la importancia de la verdad, y de la búsqueda de justicia, una iniciativa muy valiosa.
Si bien la novela es altamente recomendable, es importante señalar que no ofrece soluciones fáciles al conflicto. En cambio, nos invita a reflexionar sobre las causas del conflicto, sobre las consecuencias de la violencia y sobre la importancia del diálogo y la comprensión mutua. «Apeirogono» es una obra que nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay esperanza en la capacidad humana para conectarse con el otro y para construir un futuro mejor. Sin duda, una lectura imprescindible.

