El libro comienza con un fascinante recorrido por la
y el desarrollo de la agricultura, elementos cruciales para la economía romana y que influirían en las siguientes etapas. No obstante, la verdadera transformación de la península Ibérica ocurre con la
, evitando un lenguaje excesivamente académico, lo que permite al lector disfrutar de la lectura, incluso si no tiene conocimientos previos de historia.
A pesar de la brevedad del título, Iñigo Fernández dedica un espacio considerable al análisis de las
resulta algo superficial, lo que podría resultar decepcionante para aquellos que buscan una obra más detallada. No obstante, el autor hace un uso efectivo de los mapas y los gráficos para ilustrar los acontecimientos históricos y ayuda a visualizar la geografía de la península Ibérica. Finalmente, se recomienda a los lectores que deseen profundizar en ciertos temas que consultar obras complementarias.

