La novela se centra en la enfermedad de Bernardo, el protagonista, cuyo padre, Gabriel, sufre un derrame cerebral. La llegada de esta noticia desgarra la tranquilidad de la familia, desestabilizando las estructuras que la habían mantenido unida. A través de la mirada de Bernardo, el lector experimenta el impacto devastador de la enfermedad no solo en el paciente, sino en toda la familia. Observamos cómo la rutina se rompe, las expectativas se desmoronan y las relaciones se ven sometidas a una nueva y desgarradora realidad. La narrativa se desarrolla principalmente a través de los recuerdos de Bernardo, que intenta reconstruir su pasado familiar, interpretando los mensajes codificados en la mirada de su padre, intentando comprender el origen de sus silencios y la carga de responsabilidades que ha llevado consigo.
Pero la historia de Bernardo es también una historia generacional. Malagon nos introduce en el universo de sus padres, Gabriel y Carmen, y en sus propias experiencias. A través de fragmentos de sus vidas, descubrimos el legado de una generación marcada por la precariedad económica, la exigencia de títulos académicos y la presión de conformarse a expectativas sociales impuestas. La relación de Gabriel y Carmen se ha construido sobre la base de un sacrificio silencioso, un esfuerzo constante por proveer a sus hijos, en un ambiente de escasez y de «brujería» académica, simbolizada por los másters, los títulos que prometen el éxito. La presión de la «alquimia» de los másters se refleja en la obsesión de Gabriel por darle a sus hijos el camino «correcto», a pesar de que este sea el que él mismo ha decidido para ellos. La novela desentraña lentamente el porqué de esta obsesión y el impacto que ha tenido en las vidas de sus hijos. La figura de Carmen, la madre, representa el equilibrio, la paciencia y el amor incondicional, y se convierte en un contrapunto a la rigidez de Gabriel.
La trama se teje alrededor de la relación entre Bernardo y Gabriel, y la forma en que Bernardo, en su intento por entender la «alquimia» de la vida de su padre, interpreta los recuerdos como una clave para desentrañar el misterio de su familia. La enfermedad de Gabriel no es solo una enfermedad física; es una metáfora del desgaste de una generación, de la pérdida de ilusiones y de la imposibilidad de escapar de un destino predeterminado. A medida que Bernardo investiga el pasado familiar, descubre secretos familiares, revela las tensiones que han existido entre sus padres, y se da cuenta de que la felicidad de sus padres, aparentemente tan perfecta, es en realidad una fachada cuidadosamente construida.
A través de flashbacks y recuerdos, Malagon nos muestra cómo la obsesión de Gabriel por el éxito académico, expresada a través del máster, lo ha convertido en una figura distante y rígida, incapaz de expresar sus emociones y de conectar verdaderamente con sus hijos. La novela explora la idea de que la felicidad no se encuentra en la consecución de objetivos externos, sino en la capacidad de aceptar las imperfecciones de la vida y de valorar los vínculos familiares. El silencio de Gabriel, que Bernardo intenta descifrar, se revela como un reflejo delincuencia de una sociedad que exige una vida de éxito y el peso del sacrificio que implicó el que Bernardo tuviera un título, a la que había que sumar la falta de una herencia para compensar la necesidad. El libro también nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria: si estos son losacuerdos que nos han tocado, y si de hecho la memoria es lo suficientemente robusta para sostenernos.
Opinión Crítica de Ama
«Ama» es una obra maestra de la prosa, una reflexión profunda y conmovedora sobre la condición humana. Malagon ha creado personajes complejos y creíbles, con los que el lector se identifica y con los que empatiza, incluso cuando se enfrentan a situaciones difíciles y dolorosas. La escritura del autor es elegante, poética y llena de matices, utilizando un lenguaje evocador que transmite emociones con gran precisión. A pesar de la oscuridad de los temas que aborda, «Ama» no es una novela pesimista; al contrario, es un libro de esperanza y de fe en el amor y en la capacidad de los seres humanos para superar las adversidades. La novela es un recordatorio de que el pasado no debe ser un lastre, sino una fuente de aprendizaje y de sabiduría, y que es importante valorar los momentos de felicidad, por pequeños que sean.
Sin embargo, es importante reconocer que «Ama» no es una lectura fácil. La novela es exigente y requiere del lector una cierta disposición a confrontar la realidad, por dura que sea. El autor no rehúye los aspectos más oscuros de la condición humana, como el dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte. Pero, al final, esta honestidad brutal es lo que hace que «Ama» sea una obra tan impactante y memorable. La novela es, sobre todo, un testimonio de la fuerza del amor familiar, y de la importancia de preservar los recuerdos de aquellos que ya no están con nosotros. Se recomienda leerla, pero con la mente abierta y el corazón preparado para lo que pueda venir.
“Ama” es una novela que ha llegado para quedarse. Es un libro que te hará pensar, te hará sentir y te dejará una profunda impresión. Un libro que nos recuerda que, a pesar de todas nuestras desgracias, el amor es la única cosa que realmente importa.


