La historia comienza en la isla de Tenerife, en el año 1537. En medio del paisaje volcánico y la cultura guanche, se narra el nacimiento de Petrus Gonsalvus, un bebé guanche que, por su aspecto físico, es rápidamente considerado un ser demoníaco por su pueblo. El nacimiento se desarrolla en un ambiente ritualístico, con mujeres entonando cantos ancestrales, lo que crea una atmósfera mágica y cargada de significado. La llegada de Petrus, marcada por un grito desgarrador, es el punto de partida de una vida llena de desafíos y transformaciones. La percepción del pueblo guanche de Petrus es tan visceral que lo considera una amenaza, y su destino está marcado por el miedo y el rechazo.
La vida de Petrus, tras el incidente, cambia radicalmente. Es llevado a la corte de Enrique II de Francia y Catalina de Médici, inicialmente como un mero objeto de diversión para el rey. Sin embargo, Enrique II, a diferencia del resto de la corte, reconoce en Petrus una
hacia los personajes y que nos invita a ver el mundo desde una perspectiva diferente.
El manejo de los temas de rechazo y aceptación es particularmente conmovedor. La historia de Petrus, que es rechazado por su pueblo y marginado por la corte, nos recuerda que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos experimentado el dolor del rechazo. La novela nos anima a ser más tolerantes y comprensivos con aquellos que son diferentes a nosotros, y a reconocer que la diversidad es una fuente de riqueza y de aprendizaje. «Pequeño Rey» es una obra que recomiendo encarecidamente a cualquier persona que aprecie una buena historia, una novela con un mensaje profundo y una prosa exquisita. Un libro para leer y releer, una joya literaria que perdurará en el tiempo.

